El precio de los combustibles sigue siendo una de las mayores preocupaciones del Gobierno nacional. A fines de enero debería aplicarse una nueva suba del impuesto a los combustibles líquidos, que ya fue postergada en múltiples ocasiones. No obstante, en pos de mantener el precio en los surtidores, la medida se volvió a postergar.
En esta ocasión, la aplicación del tributo se pasó para marzo, siendo que las petroleras estiman que los valores actuales del combustible están un 16% por debajo de su precio. Este impuesto podría tener un impacto del 8% para las empresas, representando una suba del 2% en el precio que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
La decisión fue oficializada mediante el decreto 118/2020, aclarando que entrará en vigencia el 1°de febrero, que es cuando debían comenzar a regir las actualizaciones. Este impuesto viene siendo postergado desde el año pasado, siendo que en un principio se iba a aplicar en diciembre.
La reglamentación establece que, trimestralmente, se actualice el impuesto de acuerdo a la variación del Indice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el Indec. No obstante, tanto el anterior Gobierno como el actual optaron por postergar la suba para evitar un impacto en la inflación.
Cabe recordar que, a pesar del congelamiento del precio de los combustibles, a lo largo del 2019 hubo 10 aumentos del precio de la nafta y gasoil, con un incremento promedio de 41,8%.
En consonancia con la sanción de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva que congeló el precios de varias tarifas de servicios públicos, desde el Gobierno destacaron que tales cuestiones exigen también la estabilización de los precios de los combustibles, para lo que se hace necesario diferir el impacto que podría derivarse de las actualizaciones de los montos del impuesto sobre los combustibles líquidos.






