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"En los municipios de Zona Sur no está en duda quién va a ganar estas elecciones, el tema es la diferencia"

El politólogo Cristian Schwartz asegura que en la región, como bastión histórico del peronismo, se descuenta el triunfo del oficialismo en estas elecciones.

Cristian Schwartz es Doctor en Sociología por la Universidad Católica Argentina (UCA) y Licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente, se desempeña como docente en cursos de grado y posgrado en las materias Opinión Pública y Análisis Político en UCA, UNTREF y UCES. En diálogo con El Diario Sur, el politólogo reveló qué se puede esperar de las próximas elecciones PASO, dispuestas a celebrarse en septiembre, y a las que llamó “un invento cuestionable por la ciudadanía”.

¿Cómo ves el panorama político para estas elecciones a nivel país?

Es un panorama inusual. El factor que lo vuelve singular es la pandemia, por lo cual hubo campañas políticas de baja movilización y la gente está retraída, además de tener otras prioridades, como la situación sanitaria, económica o el desempleo. Es una situación excepcional, por lo que los parámetros que nosotros utilizamos para evaluar los procesos están en suspenso.

¿Qué se pone en juego en estas elecciones PASO?

No se pone en juego tanto. Es un proceso de elecciones de medio tiempo legislativas, por lo cual son renovaciones de la mitad de la Cámara de Diputados o un tercio del Senado. Lo que se juega son pequeños márgenes de cambio, que pueden ser importantes o no. Las PASO son interesantes porque, a diferencia de las elecciones, hay mucha más competencia interna. Puede ser porque varios políticos ya están apostado a las presidenciales de 2023. En ese sentido, estas elecciones pueden ser una apuesta para contar fuerzas y formar alianzas a futuro. Esa es la característica de las PASO, que son un invento cuestionable por la ciudadanía.

Como profesor de opinión pública, ¿qué aceptación tienen las PASO en la sociedad?

Es menor que para la dirigencia política. Eso se ve en la participación electoral, donde siempre es menor en las PASO que por los cargos. Estas elecciones son un censo electoral. Algunas provincias no hay PASO y sin embargo no tienen problemas de representatividad. Convendría en algún momento pensar si las PASO deberían seguir existiendo. En el caso de comicios presidenciales, como en 2015, la gente tuvo que ir a votar tres veces. Si a eso le sumamos que ciertos distritos desdoblan la apuesta y tienen también elecciones para cargos provinciales, hay situaciones donde la gente tiene que ir a votar entre cinco o seis veces al año. Me parece un exceso, por el cansancio de las personas y el costo económico que representan. No sé si estamos en condiciones de financiar esta elección.

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Las elecciones PASO, cuestionada por el politólogo Cristian Schwartz.

Las elecciones PASO, cuestionada por el politólogo Cristian Schwartz.

¿Cuánto puede costar económicamente una elección?

Con la inflación es muy difícil calcularlo, pero el proceso electoral, según lo presupuestado, son 17.000 millones de pesos. A algunos partido menores les interesa porque reciben financiamiento y funcionan como si fuesen una pyme. A pesar de que no pasen el umbral para las elecciones generales, la participación le supone un ingreso importante por parte del Estado. Viven, en parte, por eso. En cierto medida, la elección PASO retroalimenta esta sobreoferta porque suele ser un negocio para ciertos dirigentes políticos para administrar el dinero que le dan para las boletas y la campaña, además de tener visibilidad pública a costa del Estado, que puede utilizarse después para asuntos privados.

Teniendo en cuenta la pandemia y la poca importancia de las PASO, ¿creés que el nivel de abstencionismo puede ser grande?

Ese es otro elemento que no se puede ponderar con precisión, habría que verlo en el momento. La pandemia ofertó una variable que hizo que muchas personas se quieran quedar en sus casas y no estén dispuestas a ir a votar, sobre todo quienes no tienen la vacunación completa. Por otro lado, también está el clima que haya ese día. Hay muchos factores que pueden incidir. De todas formas, las PASO siempre suelen tener grandes porcentajes de abstenciones. Mucha gente piensa que es problema de cuestiones internas de los partidos y espera a votar en las generales. Para los ciudadanos también tiene una devaluación: si no están motivados o no les interesa las ofertas, lo dejan pasar. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la propia pandemia limitó los viajes. Puede que mucha gente se quedé en sus ciudades y al final termine votando. Son factores que se verán el 12 de septiembre. A pesar de que se diga que es obligatorio, en Argentina la penalidad por no ir a votar es muy baja. Es una obligatoreidad más bien simbólica, ya que el castigo, al menos la última vez, era de $50, una cifra que no hace la diferencia.

Volviendo a las elecciones en provincia, ¿qué resultados se pueden esperar?

Lo que muestran las encuestas, hasta el momento, es que el bipartidismo se mantiene en la elección. Veremos cuánto pueden aportar las terceras fuerzas. Lo que se vislumbra es que no hay una diferencia clara entre uno y otros. La elección va a estar peleada. No se puede dilucidar quién va a ganar. Si pensamos que la elección importante va a ser en noviembre, todavía no está todo dicho. Las PASO son recién un inicio de la campaña electoral. Al ciudadano común, la política recién le está entrando. Durante los meses de septiembre y noviembre se va a ver la verdadera campaña.

Para la próxima elección, ¿quién podría llegar a aparecer como tercera fuerza?

Eso no lo sabemos, es una incógnita muy grande. Partidos como los de la izquierda, Randazzo o los libertarios ya saben que van a pasar el umbral. El tema es cómo se distribuyen los votos para la elección de noviembre.

¿Qué peso tiene el conurbano sur en cuanto a la elección en provincia?

Es muy importante. Históricamente lo ha sido. Es un bastión histórico del peronismo. En los municipios de zona sur no está en duda quién va a ganar, el tema son los porcentajes y cuál es la diferencia entre la segunda y tercera fuerza, o si hay disidencias en el voto peronista, como pueden ser el Frente de Todos y Randazzo, esa es la clave de la elección. Quién va a ganar ya está asegurado. El pelea por cada voto y cada barrio es clave. Cómo sea la atracción en la distribución es lo importante.

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