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"En Argentina apostamos a Vaca Muerta, que produce un pasivo ambiental tremendo"

Especialista en materia ambiental, Daniel Bracamonte cuenta su visión sobre la supuesta falta de voluntad argentina para combatir el cambio climático.

Daniel Bracamonte es ambientalista, presidente de la Asamblea de Vecinos de Villa Lañata y el Dique Luján, en el municipio de Tigre, y fue segundo precandidato a Diputado Nacional por el Partido Verde. En diálogo con El Diario Sur, el especialista en materia ambiental cuenta su visión sobre la poca intención argentina de combatir el cambio climático y sus preocupaciones al respecto.

¿En qué estado se encuentran los proyectos de ley de humedales?

Esta es la tercera vez que se presenta un proyecto de humedales. Las dos veces anteriores terminó vencido el estado parlamentario. Siempre fue obstruido por el lobby agropecuario e inmobiliario. Esta vez, el camino parece ser exactamente igual. El proyecto ya salió recortado desde la Comisión de Ambiente, en los que participé. Se le sacó el artículo Nº 25 en los últimos minutos, que era el de las penalizaciones. Todos sabemos que una ley de presupuestos mínimos sin penalizaciones es de una aplicación muy relativa. Así todo, el proyecto salió de Ambiente y fue a parar a Agricultura, donde presiona todavía más el lobby agroexportador. El propio ministro Basterra dijo que una ley de humedales perjudicaría la producción agrícola-ganadera. La ley quedó estancada. Los Diputados nos lo reconocieron: no están los votos porque hay mucho lobbie. Ellos son permeables a que pasen esas cosas. Es muy probable que la ley de humedales a fin de año pierda estado parlamentario y que contemos un tercer fracaso para imponer un proyecto urgente y necesario.

¿Quién presentó este tercer proyecto?

Fue presentado por el diputado Leonardo Grosso, pero en realidad hubo nueve reuniones antes entre la Comisión de Ambiente, ambientalistas, científicos y periodistas vinculados con la temática para construir el proyecto colectivamente. Era un buen proyecto de los 12 que había. Es un proyecto que se centraliza en el Acuerdo de Ramsar, que habla de una necesidad de inventario del paisaje de humedales, esto es, no solo ver las grandes regiones sino también los pequeños humedales. En el territorio bonaerense, por ejemplo, hay retazos de humedales que, si bien perdieron conectividad con el humedal principal, sigue teniendo flora y fauna. Entonces el proyecto permitía también proteger ese tipo de ambientes pequeños para que no se los devoren los grupos inmobiliarios.

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Daniel Bracamonte, especialista en materia ambiental, fue como segundo precandidato a Diputado Nacional por el Partido Verde.

Daniel Bracamonte, especialista en materia ambiental, fue como segundo precandidato a Diputado Nacional por el Partido Verde.

¿Qué actividades son las que dañan a los humedales?

Los pocos humedales que quedan en la provincia de Buenos Aires están siendo afectados por el desarrollo inmobiliario, sobre todos en tierras que han comprado a precios miserables porque les llamaban tierras bajas o baldías, porque nunca se puso en valor que esas tierras eran humedales de gran importancia biológica. Eran tierras despreciadas y muchos intendentes trabajaban para descalificarlas de esta manera. Entonces muchos grandes desarrolladores pagaron monedas por estas tierras: las rellenaron tres metros para arriba y las transformaron en dólares. Hoy son countries que valen cientos de miles de dólares de cada caso.

Además de los proyectos inmobiliarios, ¿qué otras actividades se desarrollan?

Si vas al Delta medio o superior, hay otra realidad, ya que el gran destructor es la ampliación de la frontera de la soja y ganadería. Muchas de las quemas que hay en las zonas de Santa Fe y Entre Ríos son hechas adrede para liquidar la función del humedal y avanzar sobre ellos. Si bien los incendios tienen que ver con las sequías, en este caso son intencionales. Gran parte del ganado, que ya no cabe en los campos, fue a parar ahí. Tuvieron que reconfigurar el humedal para eso. Fijate que en nuestro paisaje ya no existe la pastura pampeana. Se ha cambiado nuestra biodiversidad nativa.

¿Cuánto influye el consumo de carne en el cambio climático?

El ganado vacuno es un gran generador de metano. Los gases que expulsan las vacas es metano puro y eso va a la atmósfera. Se sabe que la importancia que tiene el metano en el calentamiento global no llega al 10% y por supuesto es mucho más importante la liberación del carbono. Pero el problema es que, cuando el ganado se alimenta, va destruyendo la capa vegetal del suelo y eso produce que se libere carbono. Lo mismo pasa con la agricultura industrial, que al no reparar el campo después de cada cosecha va liberando todo el carbono de los pastizales que crecen y produce desertificación. Por eso esas tierras que dicen que van a ser muy ricas por la soja, en unos años va a ser desierto.

¿Crees que en los últimos años se avanzó en proyectos relacionados con contener el cambio climático?

En Argentina muy poco, por eso desde el sector ambiental reclamamos que se tomen medidas urgentemente. De hecho, las últimas medidas del gobierno van en contra. Hace poco anunciaron un plan de hidrocarburos a 20 años, mientras los europeos se electrifican y van abandonando el petróleo, porque entienden que el problema del carbono es muy grave. Nosotros vamos a implementar un plan de dotación a 20 años que incluye plataformas sobre el mar, con el riesgo ambiental que eso produce, porque nadie puede garantizar que no se produzca un derrame. También apostamos a Vaca Muerta, que produce un pasivo ambiental tremendo. Por otro lado, está la explotación del litio, que se hace a cielo abierto. Eso liquida el agua de las zonas productoras que hay cerca y obliga a la gente de allí a mudarse. No es que encaramos a producir energías renovables, que es lo que necesitamos urgentemente.

¿Qué expectativas tenés para el futuro?

No sabemos si para el 2030 vamos a cumplir con el compromiso ambiental que tenemos de bajar las emisiones de efecto invernadero. La Argentina está lejos de llegar a eso. No se hace ningún tipo de medida, no se cumple la ley de bosques porque los bosques están siendo talados en todos lados, no se cumple la ley de glaciares y se niega la ley de humedales. No se puede decir que Argentina esté encaminada a combatir el cambio climático. Incluso la ley ambiental no es obligatoria en las escuelas.

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