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El origen e historia de los juegos de cartas más populares

¿A quién no nos ha salvado una baraja de cartas para largas esperas y momentos de sumo aburrimiento?

¿A quién no nos ha salvado una baraja de cartas de largas esperas y momentos de sumo aburrimiento? Y es que estos juegos siempre han ido envueltos de un punto de entretenimiento y sociabilidad desde ya hace muchos años. Se jugaban en China cerca del primer milenio y han llegado a nuestros días como una fuerte actividad de ocio que traspasa fronteras y generaciones. A continuación, repasamos la historia de los más populares.

Uno de los que levanta pasiones y ha llegado a dar lugar a profesionales es el póker. Su origen ronda el año 1000 en Persia cuando el objetivo era hacer parejas, tríos, full (pareja más trío) o un póquer (conseguir cuatro cartas iguales). También existían ya los famosos faroles, la habilidad de engañar al rival. La esencia se mantiene.

Se practicaba con cierta regularidad en España, Italia y Francia con diferentes nombres, pero su salto a la fama se dio a partir del 1700 cuando llegó a Alemania y a Inglaterra y se permitía apostar. Cien años después, en 1803, desembarcó en Nueva Orleans, de mucha influencia francesa, adoptando la palabra póker para definir el juego. En inglés quiere decir atizador, en el sentido más psicológico del término pues los jugadores están en constante dilema. Ya hace muchos años que se puede practicar en diferentes locales con gran nombre.

El Blackjack, siguiendo los pasos del póker

También de tradición centenaria y de origen curioso es el popular Blackjack. Empezó a jugarse en Francia sobre el año 1700 y consistía en alcanzar 21 puntos con las cartas que recibía un jugador. A diferencia de la actualidad, las apuestas se realizaban después y no antes de recibir la primera carta y el crupier tenía la opción de doblar la apuesta tras la primera carta. Si era el crupier quien sumaba los 21 puntos, los jugadores debían pagarle el triple de la apuesta inicial al repartidor. Ahora ya no es así.

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Todo cambió cuando este juego llegó a América y se empezó a convertir en el fenómeno que es hoy en día. En 1800 se modificaron algunas reglas y, con el fin de atraer nuevos clientes, se empezó a pagar mejor cuando las cartas iniciales de un jugador eran un as de picas o una jota de tréboles. Por ello, actualmente se conoce con este nombre.

Con la introducción y masificación de Internet a finales del siglo pasado, juegos tradicionales como el mismo Blackjack migraron al espacio digital, donde se pueden jugar en sus diferentes modalidades con jugadores en todo el mundo.

Otros juegos históricos

Volviendo a Francia, del país galo también salió el origen del bacará (una localidad francesa), un juego de naipes que popularizó la saga 007 de Ian Fleming. Su origen data del reinado de Carlos VIII en el siglo XV. El objetivo es simple: acercarnos lo máximo posible al número nuevo y empezando con dos cartas. Como sucede en la mayoría de juegos, a medida que ha avanzado el tiempo, se han ido aplicando variantes en la norma y nuevas modalidades.

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El caso que viene ahora, el origen se encuentra en el País Vasco, en España. Se trata del mus, que ya se jugaba en varias localidades en el siglo XVIII. Poco a poco se fue extendiendo por toda la Península Ibérica. Su nombre proviene del euskera musu, que quiere decir beso. Se puede jugar de dos a seis personas, aunque normalmente se hace en parejas. El objetivo es conseguir 40 puntos, aunque existen otras variantes, y se juega con la baraja española.

Para toda la familia: el Uno

¿Quién no ha jugado al Uno con sus amigos o con sus hijos? Es uno de los juegos más populares de cartas de los últimos años. A diferencia de los otros citados anteriormente, su origen es contemporáneo, desarrollado en 1971 en Ohio, Estados Unidos. Fue creado por Merle Robbins después de una discusión con su hijo por las reglas de otro juego de cartas, Ocho Loco.

La baraja es especial: cuenta con cartas normales (con números y de uno de los cuatro colores), pero también comodines que invitan a perder el turno, a cambiar el sentido o que el rival coja más cartas. El objetivo es deshacerse de todas las cartas, decir la palabra “Uno” cuando solamente queda la última e intentar colocarla en la ronda siguiente. Si lo consigues, eres el ganador.

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