Fabiana Zanutti es politóloga, ambientalista y fue primera precandidata a Diputada nacional por el Partido Verde en las elecciones PASO. En diálogo con El Diario Sur, Zanutti habló sobre el compromiso del país en torno al calentamiento global, la ley de humedales y qué rumbo es el que recomienda para mantener en equilibrio la economía y el cuidado del medio ambiente.
"Si seguimos dañando al ambiente, va a haber pandemias todo el tiempo"
La politóloga y ambientalista Fabiana Zanutti habla sobre el compromiso en torno a la ley de humedales, el calentamiento global y la relación pandemia-ambiente.
En los últimos años vimos un crecimiento de incendios, ¿a qué se debe?
Los incendios se producen adrede para que sea más fácil promover la agroindustria. Les es más fácil incendiar las tierras para después explotarla, en vez de preservarlos y hacer agroecología sustentable. Muchas se utilizan para el desarrollo inmobiliario, como Laguna de Rocha, donde quiere hacer un predio Racing.
¿Pero no existe una Ley de Manejo de Fuego?
Todas las leyes que tienen que ver con el ambiente no se cumplen ni siquiera de los presupuestos mínimos. Estas son las que, en el presupuesto anual, cuánto se establece para el cuidado de tal ambiente, como la ley de bosques o la ley de manejo de fuego. Violan sistemáticamente todas las leyes que tengan que ver con el ambiente. Cuando hablamos de la ley de humedales, yo no puedo creer que en 2021 todavía no estemos cuidándolos, ya que son los reservorios de agua por los cuales vivimos. Los humedales son sumideros de carbono naturales y previenen inundaciones. Tiene que ver directamente con nuestras vidas.
¿Qué pasa que no sale la ley de humedales?
El proyecto de ley de humedales está por tercera vez en el Congreso y por tercera vez seguro pierda estado parlamentario. El problema es que afecta intereses. Para nosotros tiene que haber una ley de humedales y una penalización. Al proyecto actual, el presidente de la Comisión de Recursos Naturales, Leonardo Grosso, eliminó el artículo de la penalización por los incendios o destrucción de humedales. Nos dijo que si no lo sacábamos, no iba a salir. Y ni así salió la ley.
¿De qué sirve una ley sin penalizaciones?
Sirve para una creación de conciencia, porque si no empezamos a hablar de la importancia de una ley nacional de humedales había mucha ciudadanía que no se entera qué son los humedales. Hace poco hicimos una convocatoria para que las personas vayan a su humedal más cercano y muchos no sabían que tenían uno. Todo está hecho para degradar los bienes naturales de los cuales todos vivimos y al que podemos disfrutar, tomando mates los domingo o incluso metiéndote, aunque ahora no se puede porque están todos contaminados. La provincia de Buenos Aires tiene los ríos más contaminados del país y hay una naturalización de eso. Una ley correcta tiene que tener penalidad, presupuesto para la conservación y tipificación del delito de ambiente, que es algo que impulsamos desde el partido verde. Nosotros queremos que haya un reordenamiento en el que sepamos dónde construir y qué lugares debemos preservar.
¿Qué relación tiene la pandemia con el cambio climático?
La pandemia tiene que ver con las prácticas que tenemos de destruir y consumir. Si seguimos dañando al ambiente y a los animales como lo hacemos, va a haber pandemias todo el tiempo. Hay series y películas que diagnosticaron lo que nos pasó. Se sabía que iba a pasar porque la ciencia viene advirtiendo que si no cambiamos nuestros modos de vida, los efectos de la naturaleza serán impredecibles. Y seguimos yendo contra los bienes naturales. Lo que pasó con la pandemia es que hubo prácticas terribles con industrialización animal que derivó en esta pandemia. Hay otras teorías también, pero la ciencia indica que sucedió eso. Al principio de la pandemia lo dijimos: la salida es verde. Las políticas públicas o son verdes o no van a cumplir su función en este contexto de crisis climática. El mundo está yendo hacia una agenda verde. En la Unión Europea, a los países solo les giran fondo a los países si cumplen con una transición verde. Allá escuchan a la ciencia.
¿Existe el dilema entre ambiente y economía?
Es un falso dilema. Tenemos que dejar de lado esa mentira que solo sirve para mantener vigente el modelo extractivista. Los países que se toman en serio el cambio climático y trabajan las políticas públicas en base al desarrollo sostenible, son los de mejor calidad de vida del mundo. Esto no es casual. Hay tecnología para poder desarrollar una transición justa con energías renovables. En el Partido Verde lo que proponemos es ninguna gota más de petróleo. No puede ser que manden un paquete de medidas para subsidiar a las hidrocarburíferas.
Desde el Partido Verde, ¿qué es lo que proponen para la economía?
Proponemos una economía verde y circular, que recicle y que reduzca. Estamos enterrando la riqueza, como decimos nosotros. La basura en el mundo se reutiliza y hay tecnología en Argentina. En Exaltación de la Cruz hay una planta de tratamiento de residuos urbanos que reduce la basura en un 70% del volumen, un 30% del peso y los residuos dejan de ser contaminante, porque se usan para el compostaje o ladrillos. Argentina entierra la riqueza. Va a explotar el CEAMSE si seguimos así. La economía que proponemos, además, genera divisas.
¿Crees que puede existir un ambientalismo sin intervención del Estado?
Un ambientalismo sí porque sucede y se ve hoy en día. Hay una creciente conciencia de la ciudadanía. En los barrios no pasa más que alguien puede abrir un basural a cielo abierto sin que nadie diga nada. La agenda verde tiene que ser el centro de las políticas públicas, no alcanza con el individualismo. El cambio es colectivo, transversal e integral: que cubra lo social, económico y el ambiente. Siempre hablamos de esos tres ejes. Hay otra forma de hacer las cosas, como en un modelo agroecológico. Esto no es algo viejo. Unas pocas generaciones atrás producían de manera agroecológica, esto es sin tóxicos, venenos ni químicos.
Para que el cambio sea colectivo, habría que luchar contra los lobbies…
Siempre digo que para que un lobbista compre a un diputado, tiene que haber un diputado que se venda. Por eso la campaña fue: “Es necesario una voz verde en el Congreso”. Si uno lucha por su bandera, nadie compra a nadie. En este aspecto quiero resaltar que Silvia Vázquez, presidenta del Partido Verde, renunció a su cargo en la Cancillería, donde estaba encargada de asuntos de medio ambiente, por el acuerdo porcino con China. Iba en contra de sus principios y valores.
¿En qué quedó ese acuerdo? ¿Se canceló?
No cancelaron nada. Lo que hicieron fue dejar de lado el acuerdo a nivel nacional y lo están haciendo desde las provincias, que son autónomas. De hecho, el Chaco ya tiene un convenio firmado con China y el gobernador Capitanich inauguró la primera granja que, encima, le pusieron de nombre “La Felicidad”, como para ser un poco más perversos. Siguen avanzando con la instalación de 25 megagranjas de industrialización de carne porcina, donde los animales viven hacinados y son explotados toda su vida. Además, el proyecto no tiene nada que ver con el desarrollo de los pueblos. Es un negocio en el que se llevan plata cuatro o cinco personas, pero al pasivo de ambiente lo paga toda la ciudadanía.



