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"Al grueso de las iglesias evangélicas, la serie El Reino no nos representa"

El pastor Héctor Silva dice que le gustó la serie El Reino "como ficción", pero que no representa la realidad de las iglesias evangélicas.

Héctor Silva es pastor de la Iglesia Bautista de la localidad de General Alvear, ubicada en el interior de la provincia de Buenos Aires. Hace más 10 años que trabaja en la institución. En diálogo con El Diario Sur, el pastor Silva da su visión sobre la polémica serie argentina El Reino: qué le pareció exagerado, perturbador o mal contado en torno a las iglesias evangélicas.

¿Qué te pareció la serie El Reino?

Como una serie de ficción me gusto, pero teniendo un trasfondo de preparación bastante profundo en cuanto a la escritura del guion y la parte cultica, hubo cosas que me hicieron saltar la vena, más que nada porque parecían traídas de los pelos. Reconozco que toca temas reales y actuales, aunque no todo lo que se muestra es real.

¿Alguna escena que te haya perturbado?

No fueron las escenas. Al principio me costó entender el propósito por el que se hizo la serie. Fue fríamente comercial: llegar a la gente, generar una atracción. Las personas se atraparon y eso provoca distintas reacciones. A quienes miraron con detalles, seguro les produjo un shock.

Una de las cosas que cuestiona la serie es cómo la política utiliza a las iglesias evangélicas grandes. ¿Notas que eso sucede en la realidad?

Creo que no. Puede haber que existen pequeños sectores, como megaiglesias, que tienen mucha cantidad de gente y a veces tienen ciertas vinculaciones con lo político. Pero al grueso de las evangélicas esta serie no nos representa.

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En la serie El Reino, el actor Darío Peretti interpreta a un pastor de iglesias evangélicas.

En la serie El Reino, el actor Darío Peretti interpreta a un pastor de iglesias evangélicas.

¿Qué opinión tenés vos con respecto a las grandes iglesias?

Soy amigo de pastores de iglesias multitudinarias y sé que no existe esa relación con la política. Sí sé que hay sectas que nuclean a muchos gente que están enraizadas con cuestiones económicas de fondo. Las iglesias evangélicas nos caracterizamos por estar pegados al evangelio y a las escrituras de las enseñanzas apostólicas. Nosotros no somos sectarios, cerrados. Hay grupos que sí lo son. Llevo 45 años de pastor en iglesias evangélicas. He trabajado en Capital Federal, en la Patagonia y Entre Ríos; tengo un recorrido. No me consta que haya ese manejo político y tanta injerencia. Las iglesias gozan de un respeto adquirido por su credo. Las que tienen un interés económico se manejan independientemente y no creo que haya un nexo político detrás.

Más allá de lo político, es innegable el avance de las iglesias evangélicas en América Latina. ¿Por qué creció mucho más que otras religiones?

Eso porque existe una necesidad social y las iglesias evangélicas siempre está donde hay una necesidad social. Las iglesias tienen, en uno de sus principios, hacer misiones. Las iglesias salen hacia afuera y van a ayudar a los necesitados, a quienes tengan necesidades espirituales, tiene un mensaje que cambia la vida. Por eso se produjo ese fenómeno. Dentro de todo ese fervor que tenemos muchas veces los pastores, aparecen cosas que no son lo que nosotros queremos sembrar.

¿Qué trabajos hace la Iglesia Bautista por fuera de la iglesia?

En General Alvear no existen las necesidades que hay en otros lugares. Me consta, porque yo lo he visto, que iglesias grandes que tienen comedores, asisten en lo sanitario y salen al barrio con profesionales de la salud para atenderlos de manera gratuita. También se reparten mercadería y ropa. Eso continuamente se hace. Las iglesias cubren gran parte de las necesidades de la sociedad.

Marcelo Piñeyro comentaba que todo ser humano necesita encontrarle respuestas a ciertas preguntas. ¿Las iglesias evangélicas que visión tiene sobre la vida y la muerte?

Nosotros tenemos que explicarle a la gente que somos seres limitados, que tenemos un principio y un final: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Lo que presentamos es también lo didáctico. Cada uno de los seres humanos nacimos con un propósito. Y ese es reestablecer la comunicación con Dios de forma personal y particular. Tener comunión con Dios todos los días para estar preparados para el día final de nuestras vidas. Eso abarca todo: el nacimiento, la niñez, la infancia, la adolescencia y hasta que seamos adultos y mayores. Es un mensaje que tenemos para darles a las personas.

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Las iglesias evangélicas, en el centro de la escena de la serie El Reino.

Las iglesias evangélicas, en el centro de la escena de la serie El Reino.

¿Se te acercó alguna vez algún político en tu iglesia de General Alvear?

He tenido políticos en la iglesia. Es más, gente de la congregación ha participado en la política. Personalmente, yo como pastor, no me involucro activamente en política. Mi rol es otro. Yo, al igual que un sacerdote católico, mi función es acercar a la gente a Dios para que establezca una relación con él. A veces, en el deseo de militar de política, tiene que ver con el deseo de ayudar y cambiar la sociedad. Lo nuestro es un mensaje que va por otro lado: el hombre tiene que cambiar desde adentro para poder aportarle algo a la sociedad.

¿Qué sentís cuando se relacionan a los abusos con las iglesias?

Esta serie, que apela a lo ficticio y toma cosas de la realidad, muestra mucho el tema de los abusos. Nosotros estamos propenso a que se nos muestre de esa manera. Y cuando pasa, se salta institucionalmente con los tapones de punta. Hay que tener una mirada muy objetiva de la realidad. Hay que separar ficción de realidad. Yo he dejado de sentir cosas. Eso me produce el manoseo de este tipo de cosas. De todos modos, sé que hay hombres inescrupulosos que se infiltran y siembran eso en el corazón de las personas. Pero yo he dejado de sentir lo que antes me producía enojo. Me dan ganas de acercarme cada vez más a Dios y de transmitir el mensaje correcto. Esa es mi misión: mantenerme moralmente limpio y espiritualmente transparente.

Con respecto a casos de abuso o corrupción, ¿qué castigo se imparte desde las iglesias?

Como dijo Jesús: a César lo que es de César, a Dios lo que es Dios. En cuanto a las personas corruptas y que delinquen, para eso está la justicia. El que tiene que pagar, tiene que pagar. El que tiene que cumplir una condena, la tiene que cumplir. Ahora, en cuanto a las iglesias, nosotros tenemos ciertas pautas y normas para evitar esas cosas. Hay reglamentos y estatus, como en toda institución. Cualquier institución seria tiene su bajada de línea: no es que se puede hacer lo que a uno se le dé la gana.

Pero desde la creencia evangélicas, ¿existe una especie de “justicia divina” más allá de lo legalmente punitorio?

La justicia divina es mucho más fuerte de lo que nosotros nos podemos llegar a imaginar. Nosotros no la tomamos. Tenemos normas y pauta de conducta. Nuestra fe es judeocristiana y en la historia se advierte que “Dios avisa”. Cuando el permite que las cosas pasen, los juicios son muy duros. Si la justicia de arriba cae, estamos complicados. Acá solemos tener una visión limitada de lo que es la justicia. En otros países, si robás te cortan un dedo, como para que todos sepan que sos un delincuente. En Estados Unidos mismo hay pena de muerte.

¿Un mensaje final?

Simplemente decir que esta serie, que ha sido tan criticada, no es para juzgarle el guion. Desconozco cuál es el propósito y su intención. Sí es evidente que vende mucho y que en algunos puntos apela a la realidad. La cuestión es: ojo dónde vamos y no nos dejemos engañar. No sigamos a la masa, porque a veces la seguimos y caemos en trampas horribles. También quería decir que todos tenemos el derecho a opinar, hablar y escribir en libertad. Volvemos al viejo principio: mi libertad comienza donde termina la tuya. Tenemos que aprender a vivir en libertad.

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