A las alarmas y botones anti pánico, ahora también se suman cámaras vecinales en la región
En barrios de Zona Sur vecinos se organizan para compartir los costos de la instalación de equipos de videovigilancia en las calles. Se da a la par de la colocación de cámaras por parte de los municipios.
“La gente que puso alarmas vecinales hoy en día está poniendo cámaras, así se complementan los servicios. Muchos se sienten más seguros de esa forma”, comentó Omar Filardi, gerente de Adonay Seguridad Electrónica. Este vecino de Lanús trabaja hace 28 años en sistemas de seguridad. “Primero arranqué con alarmas comunes, después con alarmas vecinales a principios del 2000 y por último cámaras de seguridad, alrededor de 2010. Hoy tengo armados varios circuitos cerrados de televisión por cuadras, varias de ellas en Gerli o Lanús”.
La empresa de Filardi tiene sede en el barrio de Flores y llega a todo el país, con repetidoras en Córdoba, San Martín de Los Andes, Chaco y Salta. El precio de las cámaras vecinales suele ser alto, aunque varía según la cantidad de equipos y su costo se abarata cuantas más casas sean las que quieran ser parte. “El producto que se ofrece hoy en día es un servicio de monitoreo constante de imágenes, de 20 a 8 horas. Eso sale aproximadamente $70.000 y lo paga todo el barrio, dividido por la cantidad de casas que quieran tener las cámaras. Es lo más caro del mercado en materia de control, pero también lo más efectivo: siempre va a haber un operador observando esas cuadras durante 12 horas”, comentó el gerente de Adonay a El Diario Sur.
“Unas ocho cámaras, distribuidas por varias cuadras, tiene un costo estimado de $100.000 con instalación incluida. Son cámaras de 2 megapíxeles, 1080 de resolución y de largo alcance. Son bastantes nítidas y de noche se ven como si fuese de día”, ejemplificó Filardi. Que aclaró: “El cálculo depende de la cantidad de casas y árboles que haya. Hay cuadras que prácticamente no tienen árboles y con 4 cámaras ya alcanzan. Hay otras muy arboladas que necesitan de más cámaras”.
Las cámaras de seguridad no son un invento nuevo, aunque la modalidad colectiva entre vecinos sí sea una tendencia creciente. “A fines de los 90, empezaron a aparecer las primeras cámaras con circuitos cerrados de televisión, que como bien indica la palabra, solo se podían ver en la TV de la propia casa. Después de eso se nos ocurrió una idea, ya que empezaron a ser frecuentes las entraderas en Palermo, y desarrollamos un sistema que se llamaba “Vecinos Solidarios”, donde en un barrio detrás del Jardín Botánico pusimos paneles de alarmas cada dos casas o edificios y entregamos pulsadores de pánico”, recordó Omar Filardi. Hoy en día, con el avance de la tecnología y la aparición de internet, el servicio se perfecciona.
Cómo funcionan las cámaras vecinales
La nueva tendencia de seguridad está atada a las nuevas tecnologías. “Los vecinos tienen una aplicación en el celular. Cada vez que llegan a sus casas, emiten una alerta para que el operador esté atento a las cámaras. Si la persona tiene algún inconveniente, el operador lo va a estar viendo y se comunica con la policía a través de un botón de pánico”, explicó Filardi, que detalló: “Para eso también se abona un canon mensual por el servicio de mantenimiento y monitoreo, donde lo más básico cuesta unos $800 por usuario”.

