La visibilización de la violencia machista, los casos de femicidios y la reivindicación de los derechos de las mujeres hicieron que la jornada ahora pasase a ser de reflexión. Lo que hoy se conoce como 8M incluye una masiva movilización de mujeres en las principales urbes, que con banderas, cánticos y pancartas reclamarán sus faltas de privilegios, tanto sociales como económicos.
La mirada de militantes feministas ante un Día de la Mujer "sin tarjetas ni bombones"
Activistas comprometidas expresaron sus sensaciones de cara a la conmemoración del 8 de marzo. "Las mujeres comprendimos que el silencio y la indiferencia nos hicieron mucho daño", afirmaron.
“Sigue pasando que el Día de la Mujer se celebra con flores y colores rosas, lo cual no es casualidad. Eso habla un poco también sobre lo que el sistema quiere: un proceso de mercantilización con esta fecha, donde es un día festivo en el que hay que hacer regalos, con bastante infantilización en el medio e incluso olvidando la historia”, comentó la psicóloga y militante feminista Carolina Barberón, que explicó el viraje actual: “La lucha feminista busca reivindicar lo que se conoce como el Día de la Mujer y poner en la mesa todas esas luchas que hubo por años y que sigue habiendo”.
En ese sentido, la profesional de Temperley también habló sobre las desigualdades del colectivo. “Hay que romper un poco lo que es ser mujer, porque hay un montón de identidades y disidencias que están más oprimidas que las mujeres cis hétero”, dijo a El Diario Sur. Y especificó: “Por ese motivo es que lo que durante muchos años se conoció como ‘Encuentro de Mujeres’ hoy se llama ‘Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries’. Siempre la idea va a ser ampliar y reivindicar derechos”.
Por su parte, Bárbara Quintana, estudiante de Trabajo Social en la Universidad Nacional de Lanús, apuntó que “desde el feminismo popular consideramos importante que sean reconocidas y valoradas las distintas responsabilidades que tenemos las mujeres”. Al respecto, Quinta sumó: “Hoy en día las mujeres debemos trabajar, pero también cuidar lo que nos limita a estudiar, descansar o realizar actividades recreativas, cuando a un varón eso no le pasa. Por eso mismo es que se mantiene la feminización de tareas y hasta de profesiones”.
Para Lorena Ramírez, militante del Movimiento Evita, “todavía sigue existiendo el femicidio y, en lo laboral, por más que tengamos los puestos, sigue habiendo brecha salarial, techo de cristal y demás cuestiones que denotan injusticia”. Con esas desigualdades sobre la mesa, Ramírez considera que “el 8 de marzo no es un día para festejar”. Y agrega: “Las tarjetas de felicitaciones y los bombones solo tergiversan el origen y el objetivo de esta fecha. Y no solo eso: sino que también reafirman esos micromachismos y los estereotipos de género, y las relaciones entre desigualdades de poder”.
Bárbara Quintana – Universidad Nacional de Lanús (UNLA)
“Siendo estudiante de Trabajo Social admito que es una carrera llevada a cabo completamente por mujeres, al igual que Enfermería y Nutrición. Pienso que eso sucede porque desde la niñez se relaciona a la mujer solamente con la facultad de asistir”.
Lorena Ramírez – Movimiento Evita
“Las mujeres comprendimos que el silencio y la indiferencia nos hicieron mucho daño. Y que no hay nadie que nos represente mejor que nosotras mismas. Este 8M también recordamos los logros, tanto sociales como económicos, culturales y políticos, que no nos los regalaron nadie: todo lo logramos gracias a que otras mujeres lucharon por eso”.

