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Caída del consumo y subas de precios: cómo se vive la crisis en las góndolas de la región

Las familias recortan sus consumos y el impacto se nota en la calle. Esta semana dieron a conocer la inflación de febrero, del 13%, menor a la esperada.

Esta semana se conoció el índice de inflación de febrero, que de acuerdo a lo informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) fue del 13,2%, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del organismo estadístico. En tanto, el incremento interanual del costo de vida llegó al 276,2%.

Aunque el índice representó una baja de los niveles de inflación del mes de enero, con un 20,6% y de diciembre, con un 25,5%, sigue siendo muy elevada. El número del mes de diciembre, a su vez, había sido el más alto desde marzo de 1990.

En lo que respecta al mes de febrero, la suba de precios fue empujada por un aumento del 24,7% en el rubro comunicación, del 21,6% en transporte y del 20,2% en el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; que representaron los grupos de bienes con mayores aumentos.

Mientras que las bebidas alcohólicas y tabaco subieron 17,7%; bienes y servicios, 16,6%; y salud, 13,6%, encima del promedio mensual de inflación. Lo contrario que los alimentos y bebidas alcohólicas (11,9%), educación (9,9%) y prendas de vestir y calzado (7,2%), que quedaron por debajo.

En ese contexto, el consumo es una de las principales variables afectadas. La caída de la economía, de acuerdo a la consultora W, tiene una magnitud similar a la de inicios del 2002, tras la caída de la convertibilidad y perjudica a todos los rubros, desde alimentos de primera necesidad hasta electrodomésticos.

De acuerdo a los datos de la mencionada consultora que fueron citados por Infobae las ventas de electrodomésticos tuvieron una caída del 50%; cines, 40%, motos, 20%; y los insumos para la construcción, del 30 por ciento.

Insólito: cayó la venta de Coca Cola en la región

Góndolas llenas de Coca Cola. Una imagen que sorprende al país y que también se replica en la región. Las ventas de la famosa gaseosa bajaron considerablemente debido a su alto costo, por la inflación y la crisis económica que atraviesa el país.

En ese marco, El Diario Sur dialogó con Fabricio, quien es encargado del mayorista “El Líder”, ubicado en la avenida Luciano Valette 687 de Monte Grande: “Se vende de a poco, este mes se notó que bajó la venta y subió la de Manaos”. “Hay promociones de Coca Cola, pero también las hay de otras marcas, así que eso no ayuda mucho”, explicó.

Por su parte, Marcela, de Kiosco Bono, ubicado frente a la estación de Monte Grande, sostuvo: “Se nota que bajó la venta de bebida en general, pero no fue una caída muy abrupta”.

“Lo que sí noto es que la gente selecciona mucho para no gastar de más, y preguntan los precios para no excederse. No se dan tantos gustos como antes”, aclaró la vecina.

Cabe destacar que en algunos lugares la situación obligó a Coca Cola a rematar botellas debido a la cercanía de la fecha de vencimiento de las bebidas, que expiran en menos de 20 días. Por eso, la empresa estadounidense ofrece promociones en las que el cliente paga una sola botella y se lleva dos, o descuentos que llegan al 70 u 80 por ciento del total en la segunda unidad.

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Muchas góndolas de Coca Cola se encuentran llenas por las pocas ventas.

Muchas góndolas de Coca Cola se encuentran llenas por las pocas ventas.

El dilema del almuerzo en la calle: cuáles son las preferencias

En el marco de las constantes subas en los precios de los alimentos, varios vendedores de Monte Grande reflejaron ante El Diario Sur que aumentaron en algunos casos las ventas de panchos y hamburguesas por ser las opciones más económicas para almorzar en la calle.

Los que también pierden son las cadenas internacionales de comidas rápidas. Marcelo, de 21 años, comerciante en la Estación de Monte Grande, explicó: "Se nos quejan de nuestros precios pero terminan volviendo. Una hamburguesa acá vale 2.600 pesos, y vos vas a Mostaza y debe estar como 6.000 pesos". Y agregó: "La mayoría de las personas prefieren comprar un pancho antes que otra cosa, pero por la diferencia de precios que hay".

Por su parte, Dylan, de 25 años, comerciante de El Nuevo Homero situado en frente de la Clínica Monte Grande, donde venden comida rápida y también tienen un sector para la comida más elaborada, explicó: "La gente prefiere cuidar su bolsillo comprando panchos o comidas más ligeras y económicas".

Otro ejemplo es Marina, de 28 años, vendedora de Anacleto Drugstore, ubicado en Monte Grande, que expresó: "Quizás no todos tienen la oportunidad de ir a un restorán o a un local de comida rápida, y se suma si la persona está apurada, se prefiere un pancho". Y añadió: "Si justo en el momento no tenés para comprar un combo, te compras un pancho. Aparte está el pancho con gaseosa, que se lo llevan un montón los fines de semana a las salidas de los boliches, que vienen todos directo para acá, o los chicos que salen del colegio también.

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El pancho, una de las alternativas más baratas a la hora de almorzar en Monte Grande.

El pancho, una de las alternativas más baratas a la hora de almorzar en Monte Grande.

Qué es la libre competencia de monedas

Una de las alternativas que baraja el Gobierno para bajar la inflación es activar una competencia de monedas, una política a mitad de camino entre el actual régimen monetario y la dolarización completa de la economía. “La competencia de monedas es un mecanismo que busca desanclar expectativas y eliminar los controles de cambios, para que los agentes puedan elegir qué moneda eligen para cada transacción”, explicó el economista Félix Schmidt, en diálogo con El Diario Sur.

En ese marco, el especialista destacó que la principal ventaja “es que al haber varios tipos de monedas circulando la medida puede llegar a ser positiva porque le quita presión al dólar, pero se le suma a diferentes tipos de activos elegidos para su reemplazo”.

Sin embargo, también citó las desventajas de esta política. “La confusión para la realización de transacciones en los diferentes tipos de monedas aceptadas es poco eficiente dado a que la conversión de monedas puede aumentar los costos de transacción con el dinero”, expresó Schmidt. Y agregó que eso podría generar “una mayor volatilidad que la existente entre las diferentes monedas, impactando sobre todo en la cuestión de precios”.

Asimismo, el economista subrayó que “el Gobierno pierde herramientas políticas de intervención en la economía, y deja a instituciones privadas u otros países que tomen decisiones que afectan al desarrollo de la Argentina”.

Lo que se busca según mencionó Schmidt es “aumentar la confianza de los inversores en Argentina y reducir de shock la inflación, buscar mayor desarrollo del sistema financiero y facilitar el acceso al crédito, que podría ser útil en el corto plazo pero en el mediano horizonte temporal puede ser muy perjudicial para los niveles de productividad industrial”.

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Luis Caputo anunció el esquema de competencia de monedas en una reunión con empresarios.  

Luis Caputo anunció el esquema de competencia de monedas en una reunión con empresarios.

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