El proyecto se encuentra en el temario de la sesión de Diputados que se discutirá este miércoles, y fue propuesto por el mendocino Julio Cobos, que plantea volver al huso horario para alinear el horario real con la luz solar y, así, ahorrar en consumo de energía artificial.
La pretensión, según el legislador, es corregir un “desfasaje histórico”. En su artículo 1°, la propuesta establece como Hora Oficial Argentina la del huso horario de cuatro horas al oeste del meridiano de Greenwich, tal como indica el Sistema Internacional de Husos Horarios.
El ex vicepresidente recordó que, históricamente, Argentina se adhirió al huso -04 GMT en 1920, pero desde mediados del siglo pasado comenzó a aplicar cambios para aprovechar mejor la luz solar en verano. La práctica de adelantar la hora, que era estipulado como “horario de verano”, se hizo intermitente, hasta que en 1969 se fijó la hora en -03 GMT, el horario actual.
El proyecto cita como principal justificación la necesidad de reducir el consumo de luz artificial, una medida clave en un momento de tensión internacional por los precios de la energía. “Argentina tiene un desfasaje entre la hora oficial y el huso horario que realmente nos corresponde y esto provoca varios inconvenientes”, argumentó Cobos a través de su cuenta de X cuando presentó la iniciativa en abril. Para sustentar su propuesta, citó el informe de Andrea Pattini, directora del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE) del CONICET Mendoza.
Argumentos para cambiar la hora
El argumento técnico central es que un huso horario mal alineado con el ciclo natural de luz y oscuridad provoca un gasto innecesario de electricidad. Según la especialista, atrasar una hora ayudaría a aprovechar mejor la luz solar de la mañana y reduciría el tiempo de iluminación artificial por la tarde, algo que impactaría directamente en los hogares y en la actividad comercial.
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El debate sobre el huso horario no es nuevo. La última ley que reguló el tema fue la Ley 26.350, sancionada en 2007, que fijaba el huso -03 GMT en invierno y -02 GMT en verano, recuperando la modalidad de horario de verano. Sin embargo, desde 2009 no se volvieron a aplicar cambios y, de hecho, la ley quedó desactualizada.
Si se aprueba, la medida implicaría que los relojes se atrasen una hora, lo que llevaría a cambios en rutinas laborales, horarios escolares y funcionamiento de servicios. Según especialistas, la experiencia internacional indica que los primeros días suelen generar cierta incomodidad, pero a mediano plazo puede traducirse en ahorro de energía y en una mejor sincronización con la luz natural.

