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La abogada argentina detenida en Brasil por racismo vuelve al país

El retorno de Agostina Páez, la abogada argentina detenida por más de 70 días en Brasil, se concretará hoy luego del pago de una fianza de 18.500 dólares.

Después de más de 70 días detenida en Brasil, la abogada Agostina Páez, acusada de racismo, quedó habilitada para volver a Argentina, y se prevé que arribe al país esta tarde. La Justicia de Río de Janeiro le concedió el habeas corpus y esta vez sí se posibilitó su salida tras varias idas y vueltas.

La joven de 29 años obtuvo la autorización para abandonar el territorio brasileño tras el pago de una fianza de 18.500 dólares, en el marco de un expediente que quedó abierto y seguirá su curso en la Justicia del vecino país.

La mujer abordará un vuelo que partirá desde suelo brasileño a las 15:55 y aterrizará en la Argentina alrededor de las 19:20. Estará acompañada por la abogada Carla Junqueira, quien forma parte de su defensa y la asistió durante todo el proceso judicial iniciado tras un episodio de fuerte repercusión pública.

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El caso tuvo su origen en un bar de Brasil, donde Páez fue filmada realizando gestos que imitaban a un mono frente a empleados del local. Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y provocaron un amplio repudio social, tanto en Brasil como en la Argentina. A partir de esa denuncia, la Justicia brasileña ordenó su detención preventiva bajo la figura de injuria racial, un tipo penal incorporado recientemente y que contempla penas que pueden llegar hasta los 15 años de prisión.

Larga estadía en Brasil

Durante su estadía en Brasil, Páez permaneció bajo prisión preventiva mientras se desarrollaban las actuaciones judiciales. En paralelo, su defensa impulsó negociaciones y presentó recursos para mejorar su situación procesal. Finalmente, la Justicia aceptó el pago de una caución económica, lo que posibilitó su liberación y el permiso para salir del país, aunque sin que ello implique el cierre definitivo de la causa.

El episodio se produce en un contexto de endurecimiento de las normas contra la discriminación en Brasil, donde tanto el racismo como la injuria racial son considerados delitos graves. En los últimos años, el Congreso y los tribunales brasileños avanzaron en la ampliación de figuras penales y en el aumento de las penas, en línea con reclamos de organizaciones de derechos humanos y movimientos antirracistas.

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