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Como puede afectar Trump a la economía argentina

El Gobierno confiaba en un triunfo demócrata que mantuviese las relaciones comerciales en el mismo sendero. El mandato de Trump puede alterar drásticamente el plan económico de Cambiemos.

Como puede afectar Trump a la economía argentina
El Diario Sur

Uno de los logros que se adjudica el gobierno de MauricioMacri, a punto de concretar su primer año de gestión, es el de haber"reintegrado a la Argentina al mundo”. Mucha de esa reintegración estaba basadaen el relanzamiento de las relaciones entre la Rosada y la Casa Blanca, trasuna década en la que se pasó del fervor anti-Bush a una relación respetuosapero distante con la oficina de Barack Obama. En el corto período desde queasumió, Macri había logrado que nuestro país reciba visitas del mismo Obama, desu vice, del secretario del Tesoro, y destrabó el conflicto con los buitres enla justicia de Nueva York. Buscando prolongar las buenas relaciones tras elcambio de mando, se permitió bromear con Bill Clinton, a quien prometió recibircomo "primer caballero”. La victoria de Donald Trump volvió a llevar esasrelaciones a foja cero, y algunos puntos sensibles del plan económico deCambiemos pueden verse afectados por la inesperada derrota del PartidoDemócrata

Menos "lluvia deinversiones”

Pasar del consumo a la inversión como motor de crecimientoforma parte de la columna vertebral del modelo de desarrollo al que apuesta laArgentina. Y si bien el Ejecutivo se esfuerza en complacer y cada vez presionamás al empresariado local para que invierta, la inversión productiva extranjeraes vital para alcanzar las metas que se plantea el Gobierno. Tanto Obama comoBiden habían anunciado en sus visitas su predisposición a apoyar el flujo decapitales de compañías norteamericanas a partir de 2017. Sin embargo, DonaldTrump no asumió ningún compromiso de este tipo, y más aún, prometió en campañaque haría justamente lo contrario. Según el presidente electo, la causa de lacrisis de empleo que atraviesa su país es la offshorización de sus grandesempresas, a la que prometió combatir con sanciones fiscales para mantener "lostrabajos americanos en América”. Norteamérica, por supuesto.

Menor disponibilidadde crédito

Otro de los puntos en los que Cambiemos busca diferenciarsede sus antecesores es el haber abandonado la emisión como forma de financiación del déficit fiscal, y haberla reemplazado con colocación de bonos de deuda,aprovechando el bajo nivel de endeudamiento recibido y la competitiva tasaargentina. Si Trump cumple con sus promesas de una reducción drástica de losimpuestos y de una ambiciosa agenda de obras de infraestructura, el Tesoronorteamericano va a necesitar emitir nuevos títulos, que elevaran la tasa deinterés y podrían perjudicar la competitividad de los bonos argentinos,dificultándole al Ejecutivo el acceso al crédito que le fue vital hasta ahora.

Trabas al blanqueo

La etapa que definirá si el programa de sinceramiento fiscales un éxito o un fracaso es la que apunta a captar capitales que argentinosposeen en cuentas bancarias fuera del país, en ‘paraísos fiscales’ a los cualesla AFIP no puede acceder todavía. El principal estímulo para que seexterioricen esos capitales es la entrada en vigor del protocolo de intercambiode información financiera de la OCDE, que elimina el secreto fiscal y vuelveobsoleto el status de ‘paraiso’ para cualquier país que participe delprotocolo. Sin embargo, no todos los países ‘paraiso’ son parte. Uno de los queno forma parte del tratado de la OCDE es Suiza; en vistas de esto, el Gobiernonegoció un acuerdo con el gobierno helvético para intercambiar informacióndirectamente entre ambos países. Inmediatamente después del anuncio, secerraron más de la mitad de las cuentas argentinas en Suiza, y el dinero serelocalizó mayormente a Estados Unidos, otro de los países que no adhieren. Elex titular del Tesoro norteamericano había anunciado en su visita que se estabanegociando un acuerdo similar, que terminaría de arrinconar aquellos capitalesesquivos y daría un espaldarazo importante al blanqueo. Con Donald Trump a lacabeza, es poco probable que se de un acuerdo de este tipo, y las cuentas deargentinos en ciertos estados norteamericanos seguirán igual de inaccesiblesque siempre.

Menos exportaciones

Una de las promesas de campaña más agresivas en materiaeconómica del presidente electo fue la de aumentar las restricciones a laimportación –habló de aranceles de hasta el 20%-, para impulsar el consumo deproductos "Made in USA” y dinamizar el empleo. Un baldazo de agua fría para elsector exportador argentino, que inclusive se había entusiasmado con la promesade los demócratas de volver a incluir a la Argentina al Sistema Generalizado dePreferencias; el grupo de países cuyas exportaciones pueden ingresar al mercadonorteamericano con mejores condiciones arancelarias.

Además, preocupa el impacto que pueda causar la "guerracomercial” que Trump prometió desatar sobre México y China, en caso de cumplirsu promesa. Si Estados Unidos dejase de comprarle a empresas mexicanas, elexcedente de productos aztecas equivaldría a cinco veces lo que la Argentinaexporta a todos sus socios comerciales durante un año. Ese gigantesco excedenteinundaría los mercados regionales, dañando la producción local. Y ni hablar desi ocurriese algo semejante con China.