A finales de agosto, la Organización Internacional delTrabajo (OIT) presentó en Ginebra un informe sobre desempleo en el que secatalogaba a América Latina como el continente con mayores dificultadeslaborales para la generación nacida entre 1987 y 1998 aproximadamente. Segúnsus cálculos, el promedio regional de desempleo joven para este segundosemestre se ubica en 16,8%. Casi en simultáneo, la ONU publicó un trabajo en elque se estimaba ese mismo número en un 13,7%.
Sea cual sea lareferencia que se tome, la más reciente publicación del INDEC deja en claro quela situación en Argentina es particularmente alarmante: sí se toma el rango de18 a 29, -que es el que usa el INDEC-, el desempleo joven se ubica en 18,3%.Peor aún si se usa la definición de la Unesco y a OIT de trabajo joven, que incluyedesde los 18 a los 24, donde el número trepa al 24,6%. Prácticamente uno decada cuatro jóvenes está desocupado.
En comparación con el resto de la población activa, ladesocupación se duplica entre los milennials. Y en un año en el queempeoraron todos los indicadores de empleo y actividad económica en el país,este fue uno de los que más sufrió, aumentando en cinco puntos porcentualesrespecto a igual periodo del 2015; más que lo que creció la desocupacióngeneral.
Aun así, se trata de la punta del iceberg. Según cálculos dela Universidad Nacional de San Martín y del Instituto Torcuato di Tella, seisde cada diez jóvenes del conurbano que tienen trabajo están subocupados otrabajando en condiciones precarias.
El fenómeno no pasa desapercibido, y despiertainterpretaciones diversas provenientes de distintos sectores. Gala Díaz Langou,directora de Protección Social de CIPPEC, afirma: "Las evaluaciones como PISAmuestran que la secundaria no está generando las habilidades mínimas que losadolescentes necesitarán en el trabajo, como el cálculo o la comprensiónlectora, destacando la distancia que existe entre la educación formal y elmercado laboral. Este último es más rápido para incorporar tecnología,volviendo obsoletas algunas de las funciones que históricamente fueron"primeros trabajos.
Sin cerrar allí el análisis, Agustín Salvia, director delObservatorio de la Deuda Social de la UCA, advierte: "En Argentina tenemos dosproblemas: hay un desajuste entre la secundaria y el mundo laboral. Pero otroproblema es la demanda insuficiente: la economía no genera las condiciones paraque esta población se inserte.
Para Daniel Filmus, diputado del Parlasur y parte del equipoque trabajó en el informe de la UNSM, el problema no es sólo la falta de condicionesde inserción, sino la vulnerabilidad del sector ante la caída de la actividadeconómica. ""Los jóvenes ingresan al mundo del trabajo a través de los empleosmás precarios y en el sector del comercio y servicios, los que más han sidogolpeados por la caída del consumo este año. Más gráfico aún, Guillermo PérezSosto director del Centro de Estudios en Políticas Laborales del Di Tella-afirma que "es evidente que el primero al que se echa es al joven. Desde elpunto de vista de la ecuación económica, es el que menos indemnización requiere.






