ECONOMÍA

Los fondos de la ANSES, el punto de mayor conflicto

La disposición para liquidar las acciones que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad tiene sobre el capital de empresas privadas es uno de los topicos más discutidos de la nueva ley, reabriendo el debate sobre 'la plata de los jubilados'.
viernes, 10 de junio de 2016 · 09:57

Entre sus muchos artículos, el proyecto incluye otorgarle al Gobierno la capacidad de vender las acciones que el Estado mantiene en empresas privadas, y que conforman el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Una vez que el paquete hizo su ingreso, ha sido este el punto que mayor resistencia despertó desde todo el arco político.

Incluso la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, publicó en las redes sociales una carta manifestando su clara oposición a la maniobra, así como también replicando las palabras del ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Algis.

El FSG es una de las reformas que aplicó el kirchnerismo sobre el sistema previsional cuando lo reformó en 2008. En síntesis, se pasó de un sistema capitalizador –dónde la retención jubilatoria actuaba como suerte de "sueldo diferido” que luego el mismo trabajador cobraba- a un sistema de reparto. En este último, ya no es cada persona la que aporta y acumula un capital para su jubilación, sino que el aporte se hace al Estado, quien luego se hace cargo de las jubilaciones.

Dentro de ese sistema, se creó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, del cual casi un 20% corresponde a acciones en empresas privadas, entre las que destacan el Banco Macro, Techint y Molinos Río de La Plata. La intención declarada era evitar que con el paso del tiempo los aportes pierdan valor, al invertirlos en un portfolio de acciones. En un sistema de reparto, las jubilaciones actuales se pagan con los aportes de trabajadores actuales y no con la "caja” que ese jubilado haya podido acumular en sus años activos, por lo que es necesario asegurar que con el paso del tiempo ese fondo no se desvalorice.

Además de la toma de acciones en compañías privadas, los fondos de ANSES se utilizaron durante el kirchnerismo para financiar otros programas, como el plan de viviendas PROCREAR. Desde el Gobierno de entonces, se argumentó que al realizar inversiones productivas con esos fondos, se robustece la economía, permitiendo que más personas tengan trabajo y aporten al sistema. Así, se le otorga al fondo una  mayor sustentabilidad que la que tendría el dinero estático en las arcas. Desde la vereda opuesta, sin embargo, se acusó que la maniobra constituía un mal uso de los fondos jubilatorios, los cuales sólo deberían usarse para pagar jubilaciones.

El proyecto actual de reforma, presentado dentro de la llamada "ley omnibus", apunta a abrir la posibilidad de que la ANSES venda parte de las acciones que conforman el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, en caso de que  necesite activos líquidos para cumplir con los juicios por ajuste de haberes que la misma ley contempla.

Según el oficialismo, los juicios podrían ser financiados sólo con el dinero que ingrese por el blanqueo, pero al abrir la posibilidad de que esas acciones se vendan, se podría disponer de capital para reinyectar a un sistema el que si bien amplió la masa jubilatoria, más de la mitad cobran la pensión mínima.

 

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