Accidente trágico

San Vicente llora la pérdida de Ismael

Tenía 15 años y murió tras recibir accidentalmente un tiro en la cara. Estaba de cacería junto a dos amigos en un campo de la Ruta 6 y, sin querer, uno disparó y le dio en la zona de uno de sus ojos. Falleció horas más tarde en el Sanatorio de los Arcos. La trágica pérdida que conmueve a todo un pueblo.

San Vicente llora la pérdida de Ismael
El Diario Sur

San Vicente está de luto. Un hijo de estepueblo, un adolescente de 15 años con toda una vida por delante, murió elúltimo lunes como producto de un trágico accidente: recibió un tiro en la carapor parte de un amigo, quien sin querer accionó un pistolón calibre 16 cuandose encontraban de cacería y le dio de lleno en uno de sus ojos.

Según fuentes policiales, la peripecia fatalcomenzó la tarde del domingo, cuando el joven fallecido –identificado comoIsmael, proveniente de una tradicional familia sanvicentina- fue llevado enauto por su madre hasta el campo de un amigo de la misma edad. Otro chico,también de 15 años, iba con ellos en el coche para sumarse a la excursión.

El campo, ubicado sobre el kilómetro 68 de laRuta 6, pertenece a Oscar Landaburu, padre de uno de los chicos, que solíarecibir a los amigos de su hijo y les permitía cazar –con gomeras y perros-mientras él les preparaba asados, que luego degustaban mientras contabanhistorias alrededor del fuego. Pero esa tarde la diversión terminó temprano: porprimera vez, los chicos –con autorización de sus padres- llevaron armas.

Locierto es que pasadas las 17, los tres adolescentes –compañeros de escuela enel Instituto Agrotécnico San José- ya se encontraban de cacería. Y todotranscurrió dentro de las vías de la normalidad hasta cerca de las 20, cuandolos amigos ya estaban terminando con su actividad y se disponían a guardar lasarmas. Ahí ocurrió lo inexplicable.

Según una alta fuente policial de la ComisaríaPrimera de San Vicente, una liebre apareció en el momento en el que ya habíansacado los cartuchos de la escopeta. Entonces, uno de los chicos –el que no eshijo del dueño del campo- quiso volver a armar el pistolón para dispararle alanimal, pero, con la torpeza propia de la inexperiencia, terminó hiriendo demuerte a Ismael, su amigo.

Oscar Landaburu, que se encontraba a lejos deallí, preparando el fuego para el asado, declaró ante las autoridades queescuchó el tiro y los gritos. Y que vio venir corriendo entre alaridos yllantos al joven que había disparado accidentalmente. "Perdón, fue sin querer”,chillaba el chico, desesperado, al tiempo que pedía auxilio.

Landaburu pensó, en un primer momento, que elherido había sido su hijo. Pero luego –según reprodujeron desde la comisaría-se encontró con la realidad. Ismael, con el balazo del pistolón 16, seencontraba en brazos del hijo de Landaburu, que le ponía la mano en la heridapara tratar de paliar el sangrado.

Llamaron una ambulancia, pero tardaba enllegar, entonces el dueño del campo cargó a Ismael en su camioneta y lo llevóhasta la Clínica Privada San Vicente. Allí fue atendido el adolescente hastalas 23, cuando una ambulancia de alta complejidad lo trasladó hasta elSanatorio de los Arcos, en Capital Federal, donde murió a las dos de lamadrugada del lunes.

Con un multitudinario acompañamiento, losrestos de Ismael fueron velados el último martes, en San Vicente.

Si bien se descuenta que la muerte fueaccidental, el menor al que se le disparó la escopeta está formalmente imputadoy la causa, caratulada como "homicidio culposo”. Interviene la UnidadFuncional de Responsabilidad Juvenil del Departamento Judicial de La Plata.

Foto: gentileza Ruben Pereyra