A las 10.30 del viernes, el 911 recibió una llamada del propio alumno en la que decía que se iba a suicidar. En lugar de enviar a dos oficiales de turno, el subcomisario Solís, de la comisaría de Lomas de Millón, decidió acercarse él mismo al establecimiento ubicado en Pueyrredón 1250, Ramos Mejía.
Según fuentes de Educación, los policías llegaron al colegio, preguntaron por el alumno y dijeron por qué lo buscaban. Se suspendió el recreo y el director, Miguel Ángel Racco, fue a buscar al chico armado al patio.
En la oficina del director, el alumno confesó: "Traje esto": Un cuchillo, una pistola Bersa Thunder, calibre 380, serie N°18.952. Con cargador completo: 13 cartuchos más 1 en la recámara. Pistolón Safari, calibre 32, doble caño. Tenía dos municiones en la recámara. En la mochila también tenía 20 proyectiles, 5 cartuchos calibre 32, 16 cartuchos 1270 y un cartucho de menor calibre.
Las armas, todas registradas ante el RENAR, son del padrastro. El adulto, que tiene como hobby la caza, declaró que estaban escondidas y que no tenía conocimiento de que el alumno supiera dónde estaban.
"Estoy en el colegio, estoy armado y les voy a disparar a todos y seguramente me vaya a suicidar. El novio de mi mamá tiene armas legalmente —continúa el alumno— Y hace cosa de más de cuatro meses vengo planeando una masacre porque estoy harto de mi vida y odio la humanidad. Estoy armado con una pistola, no sé cuál es, pero tengo bastantes balas", comunicaba el alumno.






