Dos días antes de su segunda desaparición, Nadia Rojas le contó a su madre que tenía miedo. La adolescente de 14 años de Villa Lugano ya había estado desaparecida durante un mes y debía declarar ante la Justicia como presunta víctima de trata de personas.
La madre relató que en el último encuentro con su hija la notó "afligida porque empezó a declarar y estaba asustada". Nadia ya había tenido sus primeras entrevistas con un equipo de psicólogos y había empezado a relatar sus vivencias durante los 32 días que estuvo desaparecida.
Habló de abusos y también llegó a identificar personas. Ese fue el motivo por el que decidieron trasladarla a un refugio de máxima seguridad de donde inexplicablemente horas después volvió a desaparecer. "Cómo se va a escapar si estaba bajo el cuidado de ellos y en un lugar seguro", expresó su mamá en una entrevista con Télam.






