POLICIALES

Se oponían a que saliera de prisión, lo autorizaron igual y asesinó

Con una condena a 18 años por intento de homicidio y abuso sexual, reincidió. Identificado por sus rastros en la escena del crimen, fueron a detenerlo a Banfield, pero ya había escapado.

Se oponían a que saliera de prisión, lo autorizaron igual y asesinó
El Diario Sur

La cara de Néstor Maximiliano Montiel (38) empezó a circular hoy en una imagen distorsionada. Una cámara lo captó escapando de la escena del crimen. Para la familia, el dolor se agrava con la injusticia: Montiel tendría que haber estado preso cuando atacó a Nadia Yanina Arrieta (31). Le habían otorgado la libertad condicional pese a un pronunciamiento negativo de un fiscal y un juez que fue desoído por camaristas.

Después de identificarlo y tras varios allanamientos, supieron que iba a encontrarse con una mujer en Banfield. Pero cuando llegó la Policía, y mientras su rostro circulaba por los canales de noticias, ya se había esfumado.

En el video se lo ve pelado, con lentes de sol, una mochila y un bolso de mano. Lo identificaron porque, cuando mató a Nadia, dejó sus huellas en el local. “Este es el asesino de mi ángel”, escribió Roberto, el padre de la víctima, pidiendo ayuda para hacer circular la imagen a través de las redes sociales. “Por favor difundir la foto. Avisen a la Policía. Necesitamos justicia”, agregó en el posteo.

Las huellas de Montiel estaban en un azulejo y en la base de una lata de la regalería “NyB”, ubicada en Pedro Díaz 596, en Villa Tesei (Hurlingham). Cuando cruzaron los datos con el registro de personas con antecedentes dio positivo: fue Montiel quien habría estado en el local que Nadia tenía con su mamá.

“Quedó detenido en 2001 por tentativa de homicidio, robo calificado y abuso sexual”, “Lo declararon culpable y recibió una condena de 18 años que vence el 19 de octubre de 2019”, informaron fuentes de la investigación.

Montiel es de Hurlingham, igual que su última víctima. Para 2001, cuando cayó por primera vez, tenía registrado un domicilio a 13 cuadras del local de Nadia y a unas 15 de la casa de la joven. Los investigadores todavía intentan descifrar si la atacó por sorpresa, si la conocía previamente o si planeó el femicidio estudiando sus movimientos.

El jueves pasado, Nadia fue a trabajar a su negocio de Villa Tesei, como todos los días. Siempre abría el comercio junto a su mamá, pero esa mañana estaba sola. Cerca del mediodía, un vecino de 18 años, que trabaja en un taller de chapa y pintura justo a la vuelta, escuchó gritos de ayuda desde el fondo del local. El joven corrió para ver qué pasaba y cuando llegó, encontró la puerta abierta y a Nadia muerta sobre un charco de sangre. Fue él quien llamó al 911.

Nadia murió de un corte en el cuello: su asesino la habría degollado con un cuchillo. Estaba amordazada con una cinta adhesiva gris y con las manos atadas por detrás de la espalda. Sólo tenía una remera y estaba en ropa interior. Por eso -sospechan- su asesino intentó violarla.