Esta semana fue capturado Federico Laffouillere, el último integrante de la banda conocida como los cara de nene. Lo encontraron en una torre de Puerto Madero, su fachada era la reparación de relojes y joyas. Con estafas a ancianos, tenían una vida de lujos, viajes y autos de alta gama. El modus "del amigo" les permitió cometer al menos 20 hurtos en San Isidro.
La especialidad de la banda conocida como los "cara de nene", que operaba en la zona norte, era "el cuento del tío" y los secuestros virtuales, así cometieron al menos 20 estafas y consiguieron, en un año, hacerse de 2 millones de dólares.
Isidro Toral, Leandro Roa y Laffouillere, son tres estafadores que solían acercarse a abuelos adinerados a través de sus nietos, haciéndose amigos de ellos. De esta manera podían sostener el lujoso nivel de vida al que se habían acostumbrado, ya que gastaban con el mismo ritmo frenético con el que robaban. Además, subían fotos con dinero a sus redes sociales.
Leandro Roa, de 19 años, detenido hace tres semanas junto a Toral, pasó de caminar por las postergadas calles de Virreyes Oeste a moverse en un Mercedes Benz Sport valuado en más de 50 mil dólares. Lo tenía a nombre de un familiar y circulaba con cédula azul.
Roa y Toral fueron detenidos en un departamento valuado en 120 mil dólares. Después cayó Isidro, señalado como el encargado de comprar bienes con el dinero de las estafas. Le encontraron 340 mil pesos y 10 mil dólares.
Los investigadores descubrieron que siempre elegían a víctimas de más de 70 años, generalmente en barrios de alto poder adquisitivo. Para sus llamadas usaban al menos dos celulares que cambiaban todos los días.
Una vez que lograban comunicarse con los jubilados, a quienes identificaban a través de sistemas de informes comerciales, comenzaba el engaño. Los convencían de que la catástrofe financiera era inminente, que tenían que cambiar sus billetes, y anunciaban la visita de un empleado que retiraría el dinero.
Los identificamos como 'cara de nenes' porque justamente era eso lo que terminaba de darle confianza a la víctima. Los veían y no imaginaban que estaban frente a delincuentes, explicaron fuentes policiales.











