El dólar comenzó un camino de subida que difícilmente deje en los próximos meses, aunque sin perspectivas de una disparada en el corto plazo.
Al menos eso es lo que señalan algunos analistas en el mercado.
Según el periodista Luis Beldi, de Infobae, el dólar se acercará en las próximas semanas hacia el máximo de la banda que estableció el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, hace un par de meses atrás. El techo es de 44 pesos y -según cuenta- el gobierno no vería con desagrado que el precio de la moneda estadounidense se ubique en niveles cercano a ese número.
¿Qué factores lo harán posible?
En primer lugar el exceso de pesos. Como el gobierno comenzó a bajar la tasa de interés -aunque aún está en niveles altísimos de 61,75%- muchos inversores inician su despegue de los bonos y depósitos en pesos. Con la licitación de las Letras de Liquidez del viernes, por ejemplo, se liberaron casi $50.000 millones muy probablemente se vuelquen a dólares.
En total, hay en la plaza más de $100.000 millones sueltos que podrían dolarizarse porque muchos inversores no creen conveniente tener tanta cartera pesificada. Sucede que la suba del dólar en el mes superó la ganancia que podría haber aportado un plazo fijo.
El segundo factor es psicológico: el mercado (es decir algunos inversores) piensan que el dólar está atrasado y creen que a fin de año debería llegar a $ 43 y hasta un máximo de $ 47.
La altísima tasa de interés creada para contener al dólar es vista como un peso demasiado excesivo para la economía y muchos creen que es mejor una leve devaluación que al menos te hace más competitivo para exportar.
El tercer factor es el exterior. Se fortalece el dólar en el mundo y sube la tasa de interés en Estados Unidos. Eso pone presión sobre los mercados emergentes.
Finalmente, está el riesgo político. La posibilidad de que haya un cambio de orientación política y económica en 2019 está latente y es un factor de preocupación.
El economista Miguel Ángel Broda dijo a El Cronista que en épocas pre electorales es natural la tendencia hacia la dolarización para refugiar el dinero.
Para evitarlo, sostiene el especialista ultraortodoxo, el Gobierno debería desestimular la llegada de capitales golondrina que se sumen a la bicicleta financiera de corto plazo que fugan divisas al exterior al primer temblor.






