El Indec se apresta a publicar el dato de inflación de noviembre que marcará una importante desaceleración. Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que realiza el Central, marcará 2,9% y llegará a 2,8% en diciembre, que contrasta con niveles mucho más altos de septiembre (6,5%) y de octubre (5,4).
La explicación es simple. El derrumbe del consumo -gracias a un 15% promedio de caída de los salarios reales- provocó que aunque el aumento de los precios mayorista en el año rondara el 70%, el costo de vida sólo aumentara el 40% en los primeros 10 meses del año.
La recesión comienza a surtir efecto y se nota en los supermercados y shoppings con mucho menos clientes y caídas del 15% en las ventas.
Justo cuando se cumplen tres años del mandato del gobierno de Mauricio Macri, su promesa de derrotar a la inflación aún está lejos de ser cumplida. Es más, podemos decir que no sólo no hay menos inflación, sino que el promedio de la gestión es más alto que el peor año del gobierno de los Kirchner, que en 2014 tuvo una escalada de precios record (según las consultoras privadas fue del 36%)
En la gestión Cambiemos el recorrido fue así: en 2016 llegó al 42%, en 2017 alcanzó el 24,8% y para este año se espera un 45%. Así las cosas, el promedio supera largamente el 35%.
Pero, el plan de gobierno para el próximo año es muy claro. Para lograr el déficit cero comprometido con el FMI hará falta un ajuste de todas las cuentas públicas que profundizarán el parate de la economía. Así, con el consumo por el piso, los precios no tendrán margen para subir -salvo aquellos que no tienen competencia o son escenciales como los servicios-.
Todo indica que la inflación de 2019 será mucho más baja y llegará a niveles similares a los de 2015. Lo que el gobierno no podrá explicar es el porqué de tanta medida económica que tuvo como objetivo bajar la inflación para llegar al final del camino al mismo lugar que estábamos en el comienzo.






