El Gobierno, de la mano del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, se predispone a negociar con referentes de la industria textil y los sindicatos de la actividad una reforma laboral sectorial, que incluye -entre otros ítems- la posibilidad de abaratar indemnizaciones y aguinaldos y flexibiliza la jornada de trabajo y las vacaciones. Además busca darle un marco de regulación al "trabajo a domicilio", es decir a blanquear a los "talleres" que en muchos casos trabajan a destajo y con gente totalmente en negro y condiciones muy precarias.
El Ejecutivo avanza de esta forma con una de las sugerencias del Fondo Monetario Internacional y a partir del impulso de Daniel Awada, dirigente de la Cámara de la Indumentaria y cuñado de Mauricio Macri. Aunque muchos empresarios del rubro reclaman otro tipo de medidas, como el cierre de las importaciones indiscriminadas y una disminución del costo de las tarifas.
Además reclaman créditos blandos y subsidios para pagar salarios; una baja en la tasa de interés y el reimpulso del mercado interno al que la industria local dedica 98% de su producción.
Los gremios, en tanto, ya anunciaron su rechazo a cualquier flexibilización.
El hermano de Juliana Awada es dueño de la marca que lleva el apellido familiar y de la línea de ropa para bebés Cheeky, y acumuló en los últimos años cuatro denuncias penales de la fundación La Alameda por presunto trabajo esclavo.






