El derrumbe del consumo más el aumento de los alquileres y las tarifas golpearon con todo al comercio y sobre todo a los más chicos, los kioscos.
Según un informe de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), publicado por el diario BAE Negocios, ya cerraron 28.000 comercios de este tipo en todo el país en los últimos tres años. Lo que significa casi un cuarto de los 120.000 que había en 2015.
La mayoría de los que "bajaron sus persianas" estaban ubicados en las calles principales de centros urbanos importantes como Capital Federal, Provincia de Buenos Aires, Catamarca, La Rioja, Mendoza y Córdoba.
Para Néstor Adrián Palacios, presidente UKRA, "si sigue la misma política económica, en los próximos seis meses cerrarán 5.000 kioscos en la ciudad y 5.000 en la provincia de Buenos Aires".
La cámara del sector analiza que es posible que se hayan perdido al menos 28.000 puestos de trabajo y que hasta junio se pierdan 10.000 más.
Palacios señaló al matutino que "Un alquiler de un local chico ubicado en una avenida principal va de los $30.000 y los $55.000. Si a eso se le suma las altas tarifas de luz y servicios, los impuestos y la fuerte caída del consumo interno, es imposible seguir", mientras muestra una boleta de luz de un kiosquero que pagana $8000 en enero y le toca abonar $23.000 en febrero.
El informe puntualiza cuales son los rubros que más perdieron ventas y señala que las gaseosas perdieron entre un 35% y un 50% de compradores y que, además, se vuelcan a las segundas marcas.
Palacios dijo que los kiosqueros ofrecen segundas marcas porque sino no venden. "Por ejemplo los caramelos de Arcor casi no se venden porque son caros, los kiosqueros preferimos otras marcas que se venden bien y nos dejan una mayor rentabilidad", puntualizó.
Otros rubros afectados son alfajores, galletitas y otras golosinas que perdieron un 25% de ventas.






