La cantidad de maquinaria utilizada en la industria llegó al peor nivel desde 2002. En el mes de enero la capacidad instalada industrial llegó al 56,2, lo que significa que el 43,8% de las maquinarias estuvieron desactivadas.
La caída fue de 5,4 puntos porcentuales contra el mismo periodo de 2018 e incluye -como es previsible- una caída del consumo de energía eléctrica en grandes industrias del 9,1%.
Entre los rubros más afectados sobresale el de la industria automotriz que quedó casi paralizada, con sólo un 15,7% de operatividad. Le sigue, en una pendiente constante que inició en 2016, el rubro textil, que sólo tiene un 31,4% de sus máquinas operando.
Los otros que están por debajo del promedio son productos de caucho y plástico (48,4%) y la industria metalmecánica (38,4%).
Los sectores menos afectados fueron productos del tabaco (83,9%), refinación del petróleo (76,6%), industrias metálicas básicas (71,7%), sustancias y productos químicos (68,9%).
Papel y cartón (67,4%), productos alimenticios y bebidas (57,5%), productos minerales no metálicos (57,1%) y edición e impresión (56,7%) también se ubican por encima de la media, pero en niveles inferiores a los de mediciones anteriores.
Específicamente en bloque de alimentos y bebidas cedió cinco puntos interanuales fundamentalmentre por el desplome de las ventas de bebidas gaseosas, aguas y sodas y productos lácteos y por la baja de la molienda de oleaginosas.
La caída de textiles, en tanto fue muy fuerte. Pasó del 57,2% en enero de 2018 al actual 31,4%, por la baja en elaboración de hilados de algodón y de tejidos.






