La crisis económica atraviesa su peor momento. Algunos analistas, como Orlando Ferreres, dicen que llegó a su piso y que de ahora en más sólo le queda rebotar. Pero las variables en este país suelen dar grandes sorpresas y nadie sabe muy bien que sucederá.
Lo que si es cierto es que el Indec mostró sus números y no son para nada alentadores. La actividad económica se contrajo un 6,2% en el cuarto trimestre del año pasado y terminó con una baja del 2,5%. lo que significa que la caída se aceleró notablemente hacia fin de año y deja un arrastre complicado para el inicio de año.
El gobierno atribuyó la caída a la grave sequía que atravesó el campo y a la disparada del dólar que golpeó a los sectores productivos. Esperan, por lo mismo, que si controlan el tipo de cambio y la cosecha rinde todo lo que se desean los números den mucho mejor.
El Indec mostró otro dato muy preocupante, la inversión descendió un 25% en el trimestre final y el número final anual quedó con una caída de 5,8%. Pasó así del 15% del PBI al 14,4%.
Las exportaciones no variaron para el año, pero crecieron en el trimestre un 10,4% y se convirtió en la única variable con números positivos.
La contrapartida fue la del consumo privado que se desplomó 9,5% interanual en el trimestre y 2,4% en el promedio anual y las importaciones que bajaron 26,1% entre octubre y diciembre, lo que benefició fuertemente la balanza comercial, aunque como consecuencia de la fuerte recesión.
La industria manufacturera y el comercio fueron los sectores más perjudicados: cayeron 11,9% y 13,5%, respectivamente. La construcción, en tanto bajó 9,5% en el trimestre, aunque ganó 1,2% en el cómputo anual gracias a lo que creció al principio de ese año.






