La comparación con el 2001 no es pertinente, pero ningún analista cree que este esquema financiero de altas tasas, endeudamiento ilimitado y recesión económica sea sostenible en el tiempo. Sin un golpe de timón fuerte no hará falta corralito para que los argentinos pierdan -una vez más- sus ahorros.
Pero, aunque no hay dudas de que las cuentas públicas están en problemas y que son muchas las chances de que la Argentina se quede sin dólares para enfrentar la abultada deuda externa a partir de 2020, no se avizora en el horizonte de corto plazo una crisis en el sistema financiero local.
Así, el riesgo de corralito no es una alternativa que los mercados barajen para los próximos meses.
Entre los puntos a tener en cuenta hay que ver cuanto dinero hay con posibilidades de dolarizarse y cuantas divisas tiene el sistema financiero para hacer frente a un paso a dólares masivo.
Según un artículo publicado en el diario El Cronista, hay actualmente u$s 41.715 millones vulnerables a dolarizarse. El 60% de ese monto está en plazos fijos en pesos y el resto en bonos como Lecap. El riesgo que casi todas las colocaciones son a corto plazo, lo que significa que si todos juntos se van a dólar al mismo tiempo, es probable que el sistema financiero tenga severos problemas.
Pero las probabilidades de que haya una estampida tan masiva es casi nula, porque nunca el total de depósitos tiene chances reales de salir de pesos ya que se necesitan para trabajar en la economía real.
Según señalan los analistas, serían sólo u$s 7000 millones los que tienen posibilidades reales de dolarizarse, algo que es manejable por el Banco Central. Hay que recordar que esa entidad cuenta con fondos por u$s 67.500 millones. Y, aunque no todo es de libre disponibilidad sirve como para conjurar cualquier corrida.
Además, la gran diferencia de la crisis del 2001 es que en ese momento todos los pesos eran convertibles 1 a 1, es decir que todos los pesos circulantes eran, en realidad, dólares. El problema es que el BCRA no tenía esos dólares. Hoy las devaluaciones corrigen automáticamente ese desfasaje.
Así, la cantidad de pesos necesario para comprar dólares hoy es el doble que hace un año atrás.
El agro, además, liquidará parte de lo que gane este año por exportaciones -se calculan u$s 25.000 millones-. Eso servirá para nutrir de divisas al tesoro.
Los problemas, sin embargo, están más en el largo plazo por cuestiones estructurales.
Otra nota de El Cronista, señala que el ratio de deuda sobre el PBI es del 85%. Llegó, según datos del BCRA a u$s 332.000 millones, lo que significa 28% más que un año atrás, cuando era del 57%. Para encontrar una cifra similar hay que ir hasta 2005, en los días previos al canje de deuda piloteado por la dupla Kirchner Lavagna.
Los desembolsos del FMI servirán para pagar todos los vencimientos de este año, pero nadie sabe de donde saldrán los fondos a partir del año que viene.
En los mercados nadie cree en un corralito, lo que no se atreven a descartar es una cesación de pagos de la deuda externa.
La crisis, incluso, se puede acelerar antes de fin de año si "los inversores" ven que el gobierno pierde apoyo del electorado y se afianza la idea de un cambio de gestión.
Si se visualiza que las soluciones no llegan, no hará falta corralito alguno para que la crisis se torne sistémica y desaparezcan los dólares de los bancos.
Una reestructuración de la deuda externa y canje masivo de bonos es una posibilidad concreta que los mismos "inversores" tienen en carpeta. El "riesgo país" a 800 puntos habla justamente de eso.
¿Quién podría criticar a un argentino si decide sacar sus ahorros de los bancos y comprar billetes para poner debajo del colchón? La historia argentina deja demasiadas lecciones amargas como para señalar con el dedo acusador.






