Se derrumban las ventas en todos los sectores

El consumo de los bolsillos flacos

No sólo hubo que recortar gastos en recreación, también se consumen menos alimentos y medicamentos
lunes, 20 de mayo de 2019 · 08:55

De todos los indicadores que marcan la crisis económica de la Argentina, el indicador de la caída del consumo es el más preocupante, porque indica anticipadamente nuevos descensos en el resto de los indicadores. Tras la baja de las compras se suceden descensos en la industria y en la recaudación en un país en el que el consumo interno explica la mayor parte de su economía.

Los últimos datos vigentes del Indec para el mes de abril marcan una caída interanual de las ventas en supermercados y autoservicios del 6% y del 7,1% en los primeros cuatro meses del año.

Algunas consultoras se muestran algo más optimistas para 2019, aunque no tanto. En el encuentro nacional “Retailer” realizado en Buenos Aires, el titular de la consultora Scentia, Osvaldo del Río, dijo que el consumo masivo terminará el año con una caída de alrededor de 3%.

Para la consultora Nielsen, en tanto, el índice de confianza de los consumidores está en los peores niveles vistos.

Menos diversión y también menos alimentos

Una encuesta de la consultora CEPA muestra en que rubros los bonaerenses dejaron de gastar. El estudio muestra que la caída del consumo puede ser explicada de manera secuencial: lo primero que recorta una familia son las salidas recreativas, luego se ajustan los gastos en indumentaria, más tarde el recorte llega a los alimentos como carnes, gaseosas, lácteos, frutas y verduras. Finalmente, se deja de consumir en el rubro más sensible que es el de medicamentos.

Las claras excepciones son fideos y arroz que actúan como sustitutos de lácteos y carnes, aunque en las respuestas de la población figuran con caídas en las compras.

La muestra dice que para el mes de marzo el 73% dijo haber recortado sus salidas recreativas, el 69% ropas y calzado, el 62% carnes, el 56% jugos y gaseosas, el 49 lácteos, el 42% verduras y frutas, el 40% combustible, el 30% medicamentos y el 20% arroz y fideos.

En tanto, si se segmenta por rubro, zona y estracto social se tiene que:

En el caso de la leche el 59% de los hogares pobres bajaron su consumo y en los de altos ingresos el 41% y que en el Gran Buenos Aires la baja fue del 52 al 55%, según el municipio y que en la Ciudad de Buenos Aires fue de 38%.

El informe menciona también que el precio de la leche pasó de $23,90 (Serenísima) en junio de 2018 a $48,15 en marzo de 2019.

En carnes, en tanto, la evolución fue similar. El 67% de los hogares pobres disminuyeron el consumo y un 54% los más ricos. En la zona Oeste del GBA es donde más cayó con un 70% y en CABA donde menos, con un 53% de las personas mencionando que consumen menos carne.

Según señala el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna), el consumo “per cápita” por año de carne de res pasó de 62kg en el 2013 a 50kg en los primeros meses de 2019.

Otro rubro muy golpeado es el de las gaseosas, pero allí la relación es inversa. Son los de mayor ingreso quienes dejaron de consumirlas en un 70% y sólo el 63% de las casas de menos ingresos disminuyeron la compra de estas bebidas.

Queda claro, que de todas formas, son números significativos, como también lo es la evolución del precio de la más famosa de todas en su formato de 1,5 litros que en setiembre de 2016 costaba $20,37 y en marzo de 2019 $70, es decir un 244% más.

En el caso de las salidas recreativas, la encuesta muestra que es lo primero que tendieron a recortar las familias.

Aunque queda claro que son las de mayores recursos, las que históricamente destinan parte de sus ingresos a este rubro, quienes dejaron de consumir. Las familias más pobres no recortan en un rubro al que ya no le destinaban recursos anteriormente.

Así, la encuesta marca que un 60% de los hogares de mayores ingresos gastan menos en cines, teatros, restaurantes y viajes. En tanto, que sólo el 37% de los de menores ingresos dice haber recortado en estos ítems.

La crisis de este sector se refleja, por tanto, en que los aumentos fueron mucho menores al general, con un 43% en 2018 frente al 47,6% para el conjunto de la economía.

Finalmente, el rubro más sensible que es el de medicamentos suele mostrar cifras más estables porque no hay opciones. Nadie deja de consumirlos como opción si el médico los prescribió. Sólo se los deja de comprar cuando no hay dinero para acceder a ellos.

Aún así, la encuesta marca que el 15% de las personas de nivel socioeconómico alto consumen menos remedios y el 37% entre los de nivel bajo.

En este segmento hay que mencionar que los precios aumentaron significativamente en los últimos cuatro años. En abril 2019 la suba fue de 9%. Los más afectados son los jubilados y pensionados ya que, además de contar con ingresos que perdieron en relación a la inflación, tienen que costear gran parte de los medicamentos que antes cubría el PAMI.


 

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