El sueño es, junto al alimento, el agua y el oxígeno, una delas necesidades básicas para la vida en los seres humanos como en todos losanimales. Más aún, la calidad del sueño puede servir como indicador del estadogeneral de un organismo. Se dice que pasamos un tercio de nuestra vidadurmiendo, y sin embargo, la pregunta de cuantas horas de sueño son necesariaspor día permanece, en muchos aspectos, aún una incógnita.
En los animales diurnos como nosotros -, la mayor parte dela actividad ocurre durante las horas de luz, y el ciclo sueño-vigilia coincidea grandes rasgos con el día y la noche. Sin embargo, este ciclo no dependedirectamente de la luz, sino que está dado por la actividad de ciertas áreasdel cerebro que aún libres de estímulos externos, como la luz del sol,mantienen su actividad cíclica. Si un ratón normalmente pasa doce horasdespierto y doce horas durmiendo, en condiciones de oscuridad constante comopuede ser, el mantenerlo dentro de una caja cerrada -, dormirá las mismas docey se mantendrá despierto las mismas doce.
La luz del sol funciona entonces como un dador de tiempo;indica cuando comienza y cuando termina el ciclo entre el sueño y la vigilia,pero su actividad es independiente de cualquier estímulo externo. Si al ratónque dejamos dentro de la caja en oscuridad constante, le encendemos una lámparadurante doce horas, ajustará su ciclo para mantenerse despierto durante esetiempo, independientemente de que para el resto del planeta sea de día o denoche.
Conociendo esto, es fácil deducir porque la "deuda de sueñose ha convertido en uno de los principales problemas de la sociedad postindustrial. Con el advenimiento de la electricidad, los seres humanos nos hemosvuelto amos de la luz, con capacidad de influir sobre este dador de tiemponatural que es el sol. Y no es el único: la cafeína y otros estimulantes actúantambién sobre distintos dadores de tiempo, causando aún más interferencia sobrela actividad de nuestro reloj interno. Sin mencionar factores emocionales, comola ansiedad o el stress. Para muchos, el sentirse total y completamentedescansado es apenas una memoria distante.
Sin embargo, no existe un número mágico para las horasnecesarias de sueño. Existen factores individuales cuyas bases aún no son bienconocidas, pero que han llevado a catalogar a las personas en dos grandesgrupos: los búhos que están más activos por la noche y las alondras quienes se sienten más productivos en las primeras horas de la mañana-.Inclusive, más allá de cuál es el momento del día en el que se necesita eldescanso, hay personas que necesitan ciclos más largos y otros más cortos.
Con la edad, las necesidades de sueño también varian.Mientras que un recién nacido puede necesitar hasta diecisiete horas de sueñodiaras, es posible que un anciano no necesite dormir más que cinco o seis. Parala mayoría de los adultos, entre las edades de 18 y 65 años, la National SleepFoundation norteamericana está de acuerdo en que se necesitan entre siete ynueve horas diarias.
Existen formas de saber si dentro de ese rango, que sirvecomo orientación, uno está realmente obteniendo la cantidad de sueño que necesita. Patologías muy prevalentes comola apnea de sueño, muy asociada a la obesidad, pueden alterar la calidad de esashoras de descanso. El sentirse somnoliento al manejar, la dependencia decafeína, la irratitabilidad o los cambios repentinos de humor pueden serseñales que indiquen que no estamos durmiendo la cantidad suficiente de horas,o de que esas horas de sueño no son de la calidad necesaria para asegurar eldescanso. Seis horas de sueño ininterrumpido, en un ambiente confortable ylibre de estímulos agresivos como la luz del celular o el televisor, puedenser más valiosas que ocho o nueve horas de sueño entrecortado.
Más allá del número de horas al que apuntar, un factor clavees el de hacer del sueño una prioridad. Comprender que es tan importante comoel agua o la comida. Como la dieta o el ejercicio, el buen dormir es uno de lospilares de una vida saludable.
En la encuesta publicada en nuestro portal(http:/www.eldiariosur.com ), más del 60% de los que respondieron opinaron queno era saludable dormir menos de ocho horas al día. Los expertos están deacuerdo en que este número no necesariamente aplique a todas las personas, yque las necesidades de sueño varian entre distintos individuos y distintascircunstancias, pero en general no deberían ser menores a siete horas corridas.Quizás la respuesta correcta haya sido la del dramaturgo Wilson Mizner, quienaseguraba que "la cantidad de sueño requerida por una persona promedio es decinco minutos más.






