PRIMAVERA, AMOR Y ALERGIAS

¿Qué nos pasa en primavera?

Es la época de las flores, la pasión y el amor adolescente; también de las alergias estacionales. Analizamos que nos pasa cuando vuelve el sol.

¿Qué nos pasa en primavera?
El Diario Sur

El pasado 23 de Septiembre, a las 08:20 horas, el movimientode traslación de nuestro planeta alrededor del Sol completó otro ciclo más, ynuevamente la posición relativa del astro mayor respecto al ecuador pasó delnorte al sur. El fenómeno se conoce en nuestro hemisferio con el nombre deEquinoccio de Primavera, y con él comenzó la estación homónima – si bien porconvención, se toma el día 21 todos los años -, amanece más temprano y oscurecemás tarde gracias a que los rayos del sol abandonaron el hemisferioseptentrional para favorecernos. Y nosotros, los australes, somos víctimassonrientes de una revolución emocional que nos hace sentir que no sólo se aclarael día, sino que verdaderamente, el amor está en el aire.

"Quiero hacerte lo que la primavera hace con los cerezos”,decía Pablo Neruda en su poema 14. Quizás con menor riqueza metafórica, perocon el mismo espíritu poético de fondo, la ciencia busca explicar que hace connosotros la primavera.

En la época en la que florecen los cerezos, queremos vernosbien, nos detenemos a oler las flores, vemos con otros ojos a las aves, quetambién parecen volverse locas. La primavera es una de las más intensasmanifestaciones de la vida. Y, desde una perspectiva neurobiológica, el deseode sentarse a contemplar las estrellas durante mil noches y el instinto dereproducción que nos insta a preservar la especie, podrían tener detrás a losmismos responsables.

Dos moléculas jugarían un papel central detrás de larevolución bioquímica que implica la primavera: la oxitocina y la dopamina.

La primera es una hormona producida por los núcleossupraóptico y ventricular del hipotálamo y libreada al torrente sanguineo porla porción anterior de la hipófisis, una glándula que se encuentra en la basedel cerebro. Descubierta a principios del siglo pasado y desarrolladasintéticamente en 1953, su primera función conocida fue la de estimular lasfibras musculares del útero, permitiendo las contracciones que desencadenan eltrabajo de parto. De hecho, en obstetricia, desde los años setenta que laadministración de oxitocina sintética por vía endovenosa es ampliamenteutilizada para "controlar” la intensidad de las contracciones durante el manejohospitalario del parto natural.

Pero además de sus funciones como hormona, - que incluyentambién el favorecer la contracción del músculo liso de los conductosgalactóforos de la mama, permitiendo que la leche salga por el pezón -, laoxitocina juega también un papel como neurotransmisor, participando en lasconexiones entre neuronas que hacen funcionar a nuestro cerebro y determinanque hacemos, pensamos y sentimos.

Su papel como neurotransmisor le ha valido el apodo de"hormona del amor”, y el incremento en sus niveles que empieza a apreciarsedurante la primavera estaría implicado en los comportamientos relacionados conla confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, loscomportamientos de cuidado, la empatía o la compasión. Además, tiene un papelfundamental en el comportamiento maternal y sexual. Tanto la succión del bebésobre el pecho de la madre, como las caricias de un amante, estimulan la liberación deoxitocina.

Las palmas sudorosas, las mejillas rozagantes y la sensaciónde que el corazón se nos sale del pecho, son para la ciencia fenómenosdefinidos y estudiables. Hiperhidrosis, vasodilatación periférica y taquicardiaserían entonces "síntomas” inequívocos del enamoramiento, y como base bioquímicaestaría la otra molécula que hace que, como dice el refrán, "en primavera lasangre se altera”.

La dopamina es un neurotransmisor implicado en muchísimosprocesos neurales como el control de los movimientos voluntarios, la memoria,el procesamiento emocional y el control de la secreción de prolactina, hormonaque estimula la producción materna de leche. Uno de sus roles principales tienelugar en el llamado "circuito de recompensas”, cuya desregulación sería una delas posibles explicaciones para las adicciones. A la dopamina se la ha llamadotambién la "Hormona del Placer”, y su actividad sobre el circuito derecompensas nos permite distinguir el placer del displacer, lo apetitivo de loaversivo. La liberación de dopamina nos hace sentir con más energía, mejoradaptados, motivados y con ganas de asumir nuevos riesgos. La cocaína, porejemplo, basa su efecto narcótico en su capacidad para liberar cantidadesmasivas de dopamina, y por esto es adictiva.

Durante la primavera, la mayor exposición a horas de luz,los olores, la vestimenta ligera que nos permite ver más piel, funcionan todoscomo estímulos que hacen que nuestro cerebro libere más dopamina. A partir deSeptiembre, con el aumento de todos estos estímulos, no sólo estamos mássusceptibles al enamoramiento sino que verdaderamente, somos adictos al amor.

La dopamina es también la base a partir de la que sintetizanla adrenalina y la noradrenalina, hormonas que controlan el comportamientosexual, y de la síntesis de feromonas. Según una perspectiva biológica, existentres estados en el enamoramiento, y cada uno está controlado por diferenteshormonas: el estado de lujuria, dominado por la testosterona y los estrógenos(la testosterona es muy importante, no sólo la tienen y expresan los hombres yestimula "buscar”), el estado de atracción, dominado por la dopamina, la noradrenalinay la serotonina que permiten enamorarseprofundamente y conlleva hasta dejar de dormir y de comer, y el estado devinculación, dominado por la oxitocina y la hormona antidiurética, y quepermiten seguir la relación sin morir de hambre y sueño e incluso trabajar y recobrar laconcentración para hacer otras cosas. Este ciclo se dispara y se acelera enprimavera.

Sin embargo, existe toda otra constelación de cambiosfisiológicos que acompañan al equinoccio de primavera. La Vitamina D, hormonasintetizada por el cuerpo ante el estímulo de la luz del sol, mejora susniveles con los días más largos, y con ella sube nuestro estado de ánimo. Laluz también favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor que hacobrado relevancia por su papel en el tratamiento de la depresión, que ha hechoque algunos la llamen la "Hormona de la Felicidad”. El entorno también aporta,aumentando la cantidad de estímulos visuales, sonoros y olfativos.

Si bien puede parecer banal el querer hablar de amor entérminos de hormonas y neurotransmisores, la perspectiva biológica detrás deestos procesos de ninguna manera le resta a su sentido poético, que es lo quelo vuelve una de las manifestaciones centrales de nuestra condición humana. Porel contrario, contribuye a entender al menos uno de los aspectos del misteriomás grande, el entender porque aún en contra de nuestras intenciones y a vecesincluso de nuestro "sano juicio”, nos enamoramos. Y a entender, un poco almenos, porque tenía razón Gustav Bècquer , cuando declaraba que "mientras hayaprimavera, habrá poesía”.

 Primavera, Amor y Alergias

La primavera es, para la mayoría de la gente, la época del amor, la pasión y la poesía. Peropara al menos un 15% de los argentinos, también es la época de las alergias. Nosólo el amor está en el aire, sino también millones de partículas de pólen queen individuos predispuestos desencadenan síntomas de alergia que en su conjuntose conocen como "rinitis estacional” o "fiebre del heno”.

Irritación en los ojos, nariz y garganta; estornudos, fatiga, lagrimeo yconjuntivitis, entre otros, forman parte de este conjunto de síntomas que puedeconfundirse con un resfriado, pero que en general se repite todas lasprimaveras y por más tiempo que un resfrío común.

El grano de pólen es la estructura por la que se transporta el materialgenético de los gametos masculinos, que es transportado por las corrientes deaire y las patas de los insectos hacia los gametos femeninos presentes en laflor, permitiendo la reproducción de las plantas. Los árboles frutales, entreotros, liberan polen durante la primavera, causando las alergias. La alergiaes, básicamente, una respuesta exagerada del sistema inmune ante un estímuloque de por si no es dañino, y tiene una fuerte base genética que determina queciertos individuos estén más predispuestos a sufrirla en respuesta a distintosdesencadenantes.

La principal conducta a adoptar para reducir los síntomas de la fiebredel heno consiste en disminuir al mínimo posible la exposición. Cerrar lasventanillas cuando se viaja en auto, minimizar las actividades al aire libre enlos días ventosos, mantener en buen estado los filtros del aire acondicionado ocerrar las ventanas al dormir pueden protegernos de la tormenta polínica queempieza en Septiembre. Farmacológicamente, existen fármacos como losantihístaminicos o los broncodilatadores que permiten controlar los síntomas,si bien el único tratamiento definitivo es la "desensibilización”; una terapiaque consiste en administrar dosis crecientes del alérgeno en cuestión paragenerar tolerancia, y que el sistema inmune se acostumbre a su presencia sindesencadenar la crisis alérgica.