El Accidente Cerebro Vascular, también llamado ACV, Stroke oAtaque Cerebral, es el resultado de una alteración abrupta en la circulación desangre al cerebro. Es el equivalente cerebral de un infarto de corazón: unainterrupción del flujo de sangre, que ocasiona la muerte de la región delórgano que dejó de ser irrigado. Con el agregado central de que, a diferenciadel corazón, cada región del cerebro cumple una función específica que es enmuchos casos irreemplazable. Por ello, aunque las enfermedades cardiovascularesson la primera causa de muerte a nivel global, el accidente cerebrovascular esla primera causa de secuelas e incapacidad.Según su mecanismo de producción, se pueden dividir en dos grandes grupos.Los ACV isquémicos, que corresponden a casi el 90% de los casos, son los másasociados a factores de riesgo prevenibles, como la obesidad, el tabaquismo, ladiabetes, la ateroesclerosis y la hipertensión. Se produce mayormente por laoclusión de un vaso debido a una placa de ateroma placas de colesterol que seforman sobre la pared de las arterias o a un trombo que viaja desde elcorazón, situación frecuente en ancianos con fibrilación auricular. Muchasveces, la sola hipertensión es suficiente para generar el daño.La otra variedad de ACV, mucho menos frecuente pero con mucha más altamortalidad, es el del tipo hemorrágico, que se debe a la ruptura o al sangradode un aneurisma o malformación congénita. En el caso de un ACV hemorrágico, lostiempos se acortan y 9 de cada 10 casos culminan en la muerte. De la misma manera que en un infarto de corazón, ante un ACV, cada segundocuenta. El nivel de daño neurológico que resultara depende de la extensión dela zona afectada; es decir, cuanto menos tiempo pase el vaso obstruido, menoszonas de la corteza cerebral morirán y menor será el daño. Por eso, esimportante reconocerlo a tiempo, y buscar atención lo más pronto posible.
Una pérdida de fuerza o de sensibilidad de un lado delcuerpo, una repentina dificultad para hablar, comprender o tragar, un dolor decabeza intenso y de aparición súbita, problemas visuales , repentina pérdidadel equilibrio o una repentina asimetría facial, pueden ser los primerossíntomas de un ataque cerebral, y deben motivar la consulta inmediata.Especialmente, si uno sabe que es un individuo de riesgo. El 90% de los casosde accidentes cerebrovasculares en la Argentina, ocurrieron asociados a diezfactores de riesgo principales: la hipertensión factor presente en cuatro decada cinco afectados -, la obesidad abdominal, el colesterol elevado, eltabaquismo, la dieta excesiva en sal, el consumo excesivo de alcohol asociadoa eventos hemorrágicos con alta mortalidad -, el sedentarismo, la fibrilaciónauricular y la diabetes no controlada. Se estima que uno de cada cinco diabéticosmal controlados sufrirán un ACV.El décimo factor de riesgo, que también muestra una fuerte asociación tanto conlos otros factores como con el riesgo mismo de sufrir un evento vascular, es laalteración de la esfera psicosocial. El estrés y la depresión generan en elcuerpo un estado constante de alerta, liberando corticoides y noradrenalina demanera constante. Ambas moléculas aumentan la actividad cardíaca y la presiónarterial, aumentando el riesgo de manera sensible. Además, el estrés laboral seasocia a sedentarismo, el cual se asocia a obesidad, y así una larga cadena dehábitos entrelazados que pueden llevar al peor desenlace.
Si existe la sospecha de un ACV, se debe llamar a unaambulancia de manera inmediata. Si se trata de un evento isquémico, existe unaventana de tiempo de tres horas desde que comenzaron los síntomas- en lascuales el vaso obstruido todavía tiene posibilidades de recanalizarse. Cómomáximo, y en algunos casos, puedenconsiderarse hasta cuatro horas y media. Pasada esa ventana de tiempo, la mayorparte del daño ya estará instalado de manera permanente.Si bien aún no está disponible en todos los centros del país, cada vez son máslos pacientes tratados en la Argentina con rTPA, un agente fibrinolítico capazde disolver al trombo causal de la obstrucción y recuperar el riego sanguíneocerebral. Si se aplica dentro de las tres horas que equivalen,aproximadamente, al tiempo que puede resistir sin riego sanguíneo el tejidoaledaño a la zona infartada reduce significativamente las secuelasneurológicas. Sin embargo, su aplicación y su manejo requieren de unainfraestructura y capacidad técnica que hace que aún sean pocos los lugares dereferencia con capacidad para su uso. Por eso, cuanto más rápida sea laconsulta, mayores son las posibilidades de poder ser derivados a un centro concapacidad fibrinolítica a tiempo.Inclusive si no se consiguiese realizar tratamiento fibrinolítico, la atencióntemprana permite evitar las consecuencias fatales y prevenir futuros episodios.Además, permite instalar de manera rápida un tratamiento de rehabilitaciónkinésica, que en muchos casos puede devolver las funciones motoras que seperdieron en el ataque. Sin embargo, el primer eslabón de tratamiento y el más efectivo es el de laprevención. La mayoría de los accidentes isquémicos son absolutamenteprevenibles, si se controlan los factores de riesgo que llevan a desarrollarlo.
La cesación del hábito tabáquico, la correccióndel perfil lipídico, el ejercicio y la pérdida de peso, así como el estrictocontrol de las enfermedades preexistentes como la diabetes o la hipertensión,reducen de manera notable el riesgo de sufrir un evento vascular. Tratandose deuna enfermedad que ataca a casi 20 millones de personas al año, matando a untercio y dejando incapacitado a otro, queda clara la relación costo-beneficiode aplicar estos cambios al estilo de vida, a fin de evitar que tengan mayoresrepercusiones.






