GUSTAVO CERATI

"Si hubiese pasado acá, quizás el desenlace era otro"

Leandro Sandoval, médico del servicio de Neurocirugía del HIGA Vicente López, conversó con El Diario respecto al tratamiento que recibió el ídolo del rock, a casi un año de su fallecimiento.

"Si hubiese pasado acá, quizás el desenlace era otro"
El Diario Sur

"Gustavo apareció a último momento y se paró atrás deTaverna. El primer disparo de la cámara salió sin flash, así que Samalea pidió quenadie se moviera y se volvió a subir a la silla para reprogramarla. Taverna sedio vuelta para decirle algo a Gustavo y lo vio pálido, con los ojosdesorbitados".

"'¿Te sentís bien?', le preguntó. Gustavo abrió la bocapara contestarle, pero no acertó a decirle nada. Fue como si los músculos de sumandíbula no encontraran las palabras. Entonces la cámara disparó su flash ytodo el equipo quedó registrado en la última foto de la gira. A su alrededor elgrupo se empezó dispersar y Gustavo caminó confundido hacia su camarín".

La noche del 15 de Mayo de 2010, la gira Fuerza Natural –que llevó a Gustavo Cerati por Latinoamérica y los Estados Unidos – llegaba asu fin en Caracas. Después del show, el músico argentino sufriría un accidentecerebro-vascular que tras cuatro años de internación se cobraría su vida, elpasado 4 de Setiembre. "Cerati: La Biografía”, escrita por elperiodista Juan Morris y editado por Sudamericana, se adentra en su décimo capítulo -titulado "Limbo” – enaquellas horas previas, y en el manejo posterior del infarto cerebral que loatacó aquella fatídica noche. El relato, despojado de atenuantes, dibuja unaimagen brutal que deja en evidencia no sólo la severidad del cuadro, sino elpobre manejo del mismo de parte de los servicios de salud venezolanos.

Cuando entraron, Gustavo estaba tirado en el sillón, con elsaco a un costado, la camisa desabrochada y la boca entreabierta. Pensaron quetenía un pico de presión o que tal vez le había dado un infarto. Bernaudocorrió a buscar a los paramédicos y al ratito volvió con dos chicos que notendrían más de viente años y que al ver a Gustavo Cerati descompensado nosupieron qué hacer. (…) Gustavo se podía mover pero estaba como abrumado,lento, y no podía hablar".

"Pasó casi una hora hasta que lograron desalojarcompletamente el lugar: no querían que la descompensación se convirtiera ennoticia. Un rato más tarde, dentro de la ambulancia, mientras atravesaban lossuburbios residenciales de Caracas a la medianoche, Gustavo todavía parecíaestar experimentando cómo el software de su conciencia se enrarecía: estabaacostado en la camilla con los ojos abiertos, pero con la mirada perdida. Dejaronatrás una zona industrial con fábricas, concesionarias de autos y un bingoabandonado antes de llegar al Centro Médico Docente La Trinidad. Cuando bajaronla camilla en la entrada del sector de Emergencias, se encontraron con que lospasillos estaban a oscuras: se había cortado la luz. Mientras avanzaban secruzaron con una enfermera que les dijo que el grupo electrógeno del hospitalsólo funcionaba para la terapia intensiva y los quirófanos, así que volvieron acargarlo en la ambulancia y lo llevaron hasta otro centro de estudios de laciudad para que lo atendieran".

La demora en la atención que experimentó el fundador de SodaStereo, puede haber sido determinante. El Dr. Leandro Sandoval, del servicio deNeurocirugía del HIGA Vicente López, explica que "existe una ventana de 3 o 4horas, desde que comienza el cuadro, en los cuales todavía se puede intentar reperfundirla zona del cerebro que se quedó sin riego sanguíneo, en caso de que haya sidoun trombo lo que obstruyó la arteria. Por la clínica que se describe, da todala sensación de que Cerati sufrió un infarto maligno de la Arteria CerebralMedia del lado izquierdo. Usando a tiempo y en forma correcta la reperfusión, amuchos pacientes con cuadros cerebrales no sólo se les salvó la vida, sino quelas secuelas han sido mucho menos severas.”

"Lo primero que se tendría que haber brindado, y que imaginoque se hizo, es la atención básica de cualquier emergencia. Deben haberrevisado los signos vitales, y quizás como Gustavo todavía estaba lúcido, elcuadro se subestimó – continúa Sandoval -. De cualquier manera, tratándose deuna figura pública con todos los medios económicos a su disposición, se deberíahaber realizado una angioresonancia de urgencia, o como mínimo una tomografíade cerebro apenas ingresó al servicio.”

El relato de Morris se transforma entonces en la crónica deuna odisea donde se da a entender que se acumuló un error médico detrás delotro. Según explica el libro, Gustavo Cerati volvió una hora después al mismocentro, que ya había recuperado el suministro eléctrico. Allí, explica Morris,dejaron al músico en observación en guardia para luego trasladarlo – aún sin undiagnóstico - a la suite presidencial.La clínica les comunicó al músico y sus acompañantes que un cardiólogo lo veríaal otro día. "Un caso como el que describen, que había pasado ya de unahemiparesia y empezaba a mostrar signos de afasia, es una urgencia con elevadoriesgo de vida. Se lo tendría que haber internado en una sala de terapianeurointensiva, con un equipo formado como mínimo por un especialista enterapia intensiva, un neurólogo y un neurocirujano. El cardiólogo puede sumar,pero en estos casos, no es el especialista indicado.”

Todo un día y una noche debieron pasar para que se arribarafinalmente al diagnóstico de ACV con aumento de la presión intracraneana, y seprocediera a realizar la craneotomía descompresiva de urgencia. Las secuelas del accidente dejaron al músicoen estado de coma durante cuatro años, y finalmente le costaron la vida. "Encasos como estos, de verdadera urgencia, el accionar de los servicios de saluden los primeros momentos del cuadro, son cruciales para determinar sudesarrollo. Cada minuto vale – explica el Dr. Sandoval -. Estoy seguro que siesto hubiese pasado en la Capital Federal o en la Provincia de Buenos Aires almenos, el manejo hubiese sido distinto, y quizás también el resultado.”

"Si hubiese pasado acá, quizás el desenlace era otro" — foto 1
El Diario Sur