La Organización Mundial de la Salud emitió un comunicado enel que declara que la enfermedad por virus Zika ya no representa una"emergencia global sanitaria, cómo había sido categorizado el brote que el añopasado se expandió por el mundo. Pero esto no significa que ya no sea un motivode preocupación, o que deban reducirse los esfuerzos en la prevención ydetección de la enfermedad.
Cabe recordar que el virus se descubrió en África a mediadosde los 50, y por mucho tiempo se creyó que era una enfermedad que sóloafectaba a monos. Con el tiempo, se conocieron los primeros casos de fiebreZika en seres humanos, pero se creía que se trataba de una enfermedad de tipogripal inofensiva. No fue sino hasta 2014, cuando el virus se expandió enBrasil, que se empezó a trazar al relación entre la fiebre Zika y bebés nacidoscon severas malformaciones, más frecuentemente con microcefalia. Muchas deestas malformaciones son incompatibles con la vida.
En ese momento, la OMS declaró la emergencia. El objetivo dedicha declaración fue el de activar los sistemas de vigilancia para controlarque tanto se expande el virus, y conseguir que se destinen mayores esfuerzos ala investigación. El principal interrogante era saber si, efectivamente, era elZika el responsable del vertiginoso aumento de bebes nacidos con microcefaliaen Brasil.
Ahora, dos años después del primer brote occidental, larelación ya está más que confirmada. Se conoce mucho de los mecanismos por loscuales el virus causa malformaciones, se conocen su extensión y se estátrabajando activamente en el desarrollo de una vacuna. Por eso, la OMS decidióestá semana abandonar la declaración de emergencia. Eso no significa que elvirus o la enfermedad hayan dejado de existir, o que se haya encontrado unacura.
Por el contrario, es la forma en la que los sanitaristas reconocen que yano se trata de un pico aislado o de una situación excepcional, sino que es unaenfermedad que sigue creciendo a una tasa estable, y que requiere estrategiasde largo plazo para controlarla.






