Históricamente, la epidemia de dengue en nuestro país fue unmal estacional, ligado a los ciclos vitales de la especie que transmite elvirus. El mosquito Aedes aegypti, que también es responsable de la transmisióndel zika y la chikungunya en nuestro país, no resiste las bajas temperaturasdel invierno, por lo que los huevos que se plantan no eclosionan hasta elverano y las larvas no logran sobrevivir y crecer hasta la forma adulta hastaque no empiezan los meses de calor más intenso.
Sin embargo, un estudio realizado por el Grupo de Estudio deMosquitos (GEM) del Instituto de Ecología, Genética y Evolución, pertenecientea la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y al Conicet, reveló que las nuevasgeneraciones de mosquitos estarían mucho mejor adaptadas al frío de BuenosAires, y la expansión podría comenzar este año mucho antes de lo habitual.
El estudio, publicado recientemente en la revista científicaJournal of Medical Entomology, afirma que los huevos del mosquito del dengue nosólo sobreviven al frío de nuestra región, sino que durante el invierno yacomienzan a liberar larvas viables, con lo que se adelanta la aparición de losmosquitos adultos.
"Para nuestra sorpresa, lo que vimos es que se produceneclosiones durante todo el invierno. Pueden pasar al estado de larva desdejunio hasta mediados de septiembre", explicó Sylvia Fischer, una de lasautoras del trabajo.
La eclosión es el proceso por el cual las larvas salen delos huevos, y permanecen en el agua hasta que encuentran condiciones favorablestemperaturas más altas- para continuar su desarrolló y convertirse en adultos.
Anteriormente, secreía que el invierno era suficiente para eliminar los huevos que había dejadola anterior camada. Entonces, cada verano, una nueva generación de mosquitosdebía poner huevos y esperar el desarrollo.
Según revela el estudio del GEM,esto ya no es así, y cómo los huevos logran sobrevivir y eclosionar durante elinvierno, la aparición de los adultos se adelanta y los primeros ejemplares yaestarían circulando durante la primavera.
Pero además de la circulación más temprana, el hecho de quelos huevos sobrevivan al invierno agrega un nuevo problema a la situación deldengue: la transmisión transovarica del virus en el vector. Según el modeloclásico de transmisión por vectores que era aplicable a la Argentina, elmosquito Aedes adulto adquiría el virus dengue al picar a una persona yainfectada, y recién entonces podía transmitir la enfermedad.
Entonces, cadaepidemia representaba una nueva variante del virus, traída por una persona quese contagió la enfermedad en alguna otra región del país o del continente, yque al llegar a Buenos Aires esparce la enfermedad cuando lo pican los Aedes"vírgenes.
Sin embargo, los huevos que sobreviven el invierno pueden saltearseese paso, ya que reciben el virus directamente de la generación de mosquitosque lo engendró, y tienen capacidad de infectar desde el mismo momento en elque se vuelven adultos.
Los nuevos conocimientos despertaron alarma entre lasautoridades sanitarias, que ya hicieron evidente cual es el camino a seguir: siel mosquito se adelanta, la población tiene que adelantarse al mosquito.
Anivel nacional, provincial y municipal, ya comenzaron las campañas deidentificación de pacientes que fueron infectados años anteriores y que poreso están en riesgo de sufrir dengue grave si vuelven a infectarse- y lascampañas de descacharrización. Como siempre, el objetivo es evitar que elmosquito tenga un lugar donde reproducirse, así como también eliminar las larvasinfectadas que hayan sobrevivido el invierno antes de que se desarrollen enadultos.
La vacuna contra eldengue
En el mes de abril de este año, la Organización Mundial dela Salud dio su aval al uso de la vacuna Dengvaxia, desarrollada por ellaboratorio francés Sanofi-Aventis, en países donde el virus es endémico. Lavacuna protege contra los cuatro serotipos de dengue, y tiene una eficacia queronda el 60%.
Por ahora, solo se aplica masivamente en Filipinas, aunqueya fue aprobada por países de Latinoamérica como Brasil, México y El Salvador.En la Argentina, sin embargo, todo indica que no va a aplicarse aún.
"Su protección es muy baja, menor al 64 por ciento, y paraque la persona esté inmunizada debe pasar un año, ya que para generar losanticuerpos necesarios para enfrentar la enfermedad, se deben suministrar tresdosis, una cada seis meses", afirmó el director nacional de Epidemiología,Jorge San Juan.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos yTecnología médica (Anmat) todavía no aprobó la vacuna, y la Comisión Nacionalde Inmunizaciones "en reunión con el ministro (de Salud Jorge Lemus),descartó su uso porque no es útil", según dijo el funcionario.






