Cuando en 1998 se publicaron los primeros trabajosproponiendo usar el láser médico que entonces recién encontraba sus primerasaplicaciones- para la remoción del vello del cuerpo, causó una revolución,siendo el puntapié inicial para el despegue de la medicina estética.
No sólo laidea parecía de ciencia ficción, atrayendoa un sinnúmero de curiosos, sino que los beneficios tangibles de latécnica eran incuestionables. Resultados más rápidos, con menos dolor y masduración de ahí que se la llamase "permanente -que la depilacióntradicional.
Aquel boom inicial permitió que rápidamente se extendiese suuso, y los centros de depilación utilizando técnicas de emisión de luz y delaser se transformasen en una alternativa superadora a la depilación clásica.No faltó, por supuesto, quien se montase a ese furor patentando dispositivos deemisión de luz que rozan el fraude.
Pero dentro del canon de la investigaciónbiomédica, aquel puntapié inicial se transformó en una vertiginosa carrera dedesarrollo de nuevas tecnologías que fueron perfeccionando el tratamiento.
Tras el desarrollo de los primeros láseres de rubí,surgieron los métodos de depilación por luz pulsada, que si bien no sonestrictamente un láser, trabajan bajo el mismo principio. A ellos, los estánsucediendo actualmente los sistemas de luz emitida por diodos, que han mostrado mejores resultados yun mejor perfil de seguridad.
"Una de las principales ventajas que tiene el láser de diodoes que se pueden conseguir excelentes resultados en personas de complexión unpoco más oscura o en pieles más bronceadas, que con los láseres anteriores ocon la luz pulsada no se podía, explica la Dra. Mariana San Lorenzo, Cirujanaque dirige el Centro de Medicina Estética de la Clínica Monte Grande, que acabade inaugurar su sede de Canning en el Shopping Las Toscas.
"Los sistemas de láser se desarrollan en Estados Unidos o enEuropa, en zonas donde hay poblaciones con pieles más claras y con menosexposición al sol. La mayoría de los aparatos y de las técnicas que se habíandesarrollado hasta ahora apuntaban a esa población, y por es acá a veces notenían buenos resultados, y no se podían usar durante el verano, agrega.
"Elláser de diodo no tiene ese inconveniente, por lo que se puede usar con muybuenos resultados sobre cualquier tono de piel y en cualquier época del año,comenta la Dra San Lorenzo.
La diferencia radica en la mayor longitud de onda de la luzque emite el láser, lo que le permite alcanzar el folículo piloso aún en lapiel bronceada, algo que hasta ahora era muy difícil de lograr. El equipoLinscan 808, desarrollado en Alemania por la firma GME y referencia actual endepilación LED, emite un láser de 808 nanómeros, frente a los 750 que emitía elequipo Alexandrina, uno de los más distribuidos en el mundo.
"Además, por la forma en la que emite la luz, el tratamientoes mucho más rápido que con los láseres tradicionales. Una pierna completa, porejemplo, tarda unos quince minutos, explica la doctora, quien opera el únicoequipo de depilación con láser de diodo en la zona, dentro del Centro deMedicina Estética de la Clínica Monte Grande.
Según explica, la mayor velocidad de tratamiento hastacuatro veces más rápido que un láser tradicional -no sólo mejora
el perfil deseguridad y hace más cómodo el tratamiento, sino que también significa unbeneficio económico. "Si bien es un poco más caro de operar, al necesitar menossesiones para obtener el mismo resultado, no termina habiendo diferencias conun láser tradicional. Por el mismo precio, el paciente ahorra muchísimotiempo, comenta.






