Comenzando por la cirugía y llegando hasta las técnicas noinvasivas cómo la mesoterapia virtual, el láser de diodo o lacriorradiofrecuencia, la medicina estética y reconstructiva ha demostrado seruna de las ramas de la especialidad médica que más rápido logra llevar losavances tecnológicos desde el laboratorio hasta el paciente. En ese sentido,uno de los temas que dominó el debate científico durante las últimas décadas fuela posible aplicación terapéutica de los cultivos de células madre y loscultivos autólogos de células adultas. Hoy, la dermatología es una de lasprimeras especialidades que aplica esos avances, con excelentes resultados.
El cultivo y reimplantación de fibroblastos permite que lapiel, de alguna manera, se rejuvenezca a sí misma. De todos los tipos quecélulas que forman la piel, los fibroblastos son el sostén principal del tejidoconectivo que la une, y son las encargadas de fabricar el colágeno y la elastinaque la mantienen tersa.
Sin embargo, conformeenvejecemos, la división celular que mantiene la población de fibroblastos sevuelve cada vez más lenta y así, la capa de sostén de la piel pierde laactividad de estas células, que son las que la mantienen tersa y elástica. Antela menor producción de colágeno y elastina, la piel pierde soporte y se tornamás fláccida, menos tersa, y las líneas de expresión y las arrugas se marcancada vez más profundas.
Además de por el paso del tiempo, la actividad de losfibroblastos está condicionada por factores propios de la persona, como sugenética , y por factores del ambiente como la exposición solar, el humo detabaco, la contaminación ambiental, la dieta o el stress. Todos estos factoresaumentan la carga sobre esta población de células, las cuales con el paso deltiempo pierden la capacidad de multiplicarse para hacer frente a esta demanda,y las características externas de la piel lo reflejan.
Es una batalla constante entre los agentes que atacan lapiel, y el ejército de fibroblastos que al producir la red profunda de sosténde colágeno y elastina-, intenta defenderla. Tan inevitable como el paso deltiempo, esta es una batalla que los fibroblastos están destinados a perder, yaque con la edad sus tropas se achican y su producción se hace más lenta.
Desde la medicina estética y la dermatología, sedesarrollaron terapias que apuntan a contrarrestar este proceso, enfrentándolo desde distintos ángulos, que van desde lainyección directa de colágeno externo, hasta la de toxinas que maquillan elenvejecimiento al contraer los músculos bajo la piel.
El cultivo de fibroblastos es una forma innovadora deencararlo, que requirió años de desarrollo tecnológico, pero cuyo principio essimple: si estamos perdiendo la batalla ante el envejecimiento, y el paso deltiempo achica nuestras tropas, reclutemos más soldados.
Aprobada en el 2011 por la FDA norteamericana y presentadaen congresos médicos en la Argentina en el 2013, la técnica consiste en tomardos muestras de piel, menores de dos centímetros, de las zonas detrás de lasorejas del paciente. Esa piel se selecciona porque es la que ha recibido lamenor cantidad de radiación y por estar menos expuesta al medio ambiente.
Después de tomada la muestra, ésta es enviada a unlaboratorio en donde se comienza a trabajar con la parte inferior, de la cualse extraen los fibroblastos. Durante cinco semanas, estos fibroblastos se losmantiene en un medio con las condiciones necesarias para que se multipliquen, yuna vez concluido el proceso de cultivo, se obtiene una nueva población defibroblastos jóvenes, que son los propios del paciente. Esta nueva población seempaqueta en jeringas y se envía de vuelta al dermatólogo, quien las vuelve ainyectar en la piel del paciente.
Los resultados demostraron que la técnica funciona, yademás, se evita inyectar en el paciente sustancias externas, ya que son susmismas células las que, rejuvenecidas y multiplicadas, se suman a la producciónnatural de colágeno, elastina y ácido hialurónico, logrando un efecto másnatural y duradero.






