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El control de los trapitos debe comenzar por la ciudadanía

A pesar de las quejas a nivel informal en cuanto a extorsiones o amenazas impartidas por estos trabajadores callejeros, muy pocas llegan a un nivel policial y/o legal, por lo que es difícil regular esta actividad informal sin la ayuda de los mismos automovilistas.

El control de los trapitos debe comenzar por la ciudadanía
El Diario Sur

Estacionar en un espacio públicoya no es gratuito. Desde la aparición de los llamados "trapitos” o "cuidacoches”, las calles céntricas de las ciudades, como también losestacionamientos públicos, tienen un costo por el estacionamiento, a veces a voluntad,a veces ya establecido.

Este tipo de trabajo, cada vezmás frecuente en la mayoría de los centros comerciales de las ciudades o en las inmediaciones de teatros o estadios,suelen causar conflictos y discordancias entre los automovilistas y lostrapitos. Muchas veces, quienes desean estacionar en un espacio público notienen intención de pagar una cuota elevada, por lo que reciben amenazas oextorsiones por parte de los cuida coches.

A pesar de que desde el arcopolítico hay intenciones claras de regular esta profesión, todavía no se hallegado a un proyecto claro. Tampoco han sido importantes los aportes de laciudadanía a pesar de sus constantes quejas, ya que el 95 por ciento de las denuncias no avanza en laJusticia ya que muchas son desestimadas por la falta de pruebas o por no poderindividualizar al acusado.

Esta situación también se dadebido a que la mayoría de las mismas son realizadas por efectivos policialesen labor y no por los mismos automovilistas afectados. Según fuentes oficiales,el pasado año se labraron 3191 actas de las cuales el 99,2 por ciento fue porprevención policial, iniciativa del personal de la policía.

Específicamente EstebanEcheverría "entran muy pocas denuncias, 2 o 3, nada más que eso y son por disturbiosgeneralmente. Se les toma la denuncia e interviene la fiscalía que es la quesigue el caso”, explicó el Comisario Damián Lozano. "Acá no hay tantasdenuncias, por lo menos escritas”, aclaró.

No obstante, sería suficiente conla colaboración de los mismos usuarios para comenzar a regular esta práctica. Apesar de no poseer una legislación respecto a este tipo de trabajo, el CódigoPenal ya prevé como delito la tentativa de extorsión, que evita y prohíbe quelos "trapitos” exijan contra la voluntad de los automovilistas el pago porcuidar su coche.

No obstante, no se puede prohibirpor el momento este tipo de trabajo ya que es informal y no está regulado porningún tipo de código, por lo que se encuentra en un vacío legal en el quetambién pueden clasificarse los limpiavidrios.

Las prácticas más frecuentes ylos temores de los automovilistas rondan las amenazas a la ruptura de losautos, la posibilidad de rayárselo o de que "alguien les robe”, al no estardejarlo bajo el cuidado de los "trapitos”, advertencias indirectas que hacen ala gente dejar el dinero, lo cual califica como extorsión. No obstante, si nomedia ningún tipo de amenaza o insulto y el aporte es a voluntad, tanto en elcaso del cuidado como el lavado del vehículo, no incurre en ninguna infracciónya que se está realizando un trabajo informal.

No obstante, los mismosciudadanos ceden ante la presión. "Tenésque darles lo que piden, más que nada por miedo”, explica César, un vecino de Monte Grande. "Uno lesdeja plata para no encontrar el auto abierto o rallado”, añade. Sin embargo,pocas de estas denuncias de palabra llegan a la justicia. Según el MinisterioPúblico Fiscal, tan sólo el 5 por ciento del total de denuncias por lapresencia de "trapitos" en las calles de la Provincia Buenos Airesprospera en la Justicia.

A pesar de la existencia de unapena, es debido a la pasividad de las víctimas al momento de denunciar elilícito, la falta de contacto con la policía y la insuficiencia de pruebas ytestigos las causas no avanzan y es difícil terminar con esta problemática.

Según detalla el informe el 40,3 por ciento de los "trapitos" identificadosregistró más de una imputación en el año; el 20,2 estuvo asociado a dos o tres casos durante elmismo período, y un 20,1 por ciento a cuatro casos, o más.

Mientras tanto, en zonas muy céntricas, donde se encuentranteatros, espacios turísticos, estadios o eventos de gran concurrencia, losautomovilistas se ven en la disyuntiva de pagar un mínimo de 50 pesos o buscarun lugar más alejado para dejar su vehículo.