Desde lo conceptual, Fernanda explica que no debería llamarse así porque "no es un impuesto ala ganancia sino que es un impuesto a los altos ingresos, con lo cual lo que se hace es establecer un piso ytodas aquellas personas que tienen ingresos con un nivel superior a esepiso son sujetos que tributan impuestos y hay una estructura alicuotaria que vamodificando los porcentajes de lo que cada uno tributa en función del ingresoque percibe". Es decir, cuánto mayor es el ingreso, aumenta el impuesto con unaalícuota máxima del 35%.
Como es sabido, piso no es estático sino que ha sufrido modificaciones a lo largo delos años porque no hay un sistema de actualización automático sino que se vaajustando en función de diferentes criterios y cómo han ido variado o creciendolos salarios. La última actualización importante fijó ese piso en los 15.000.
Con respecto al debate sobre una posible modificación del impuesto, la economista opinó que "no hasidomuy poco fructífero". El problema, según explica, es que no se piensa cómo se hace para que el sistematributario sea parte de una política que implica ganancias en materia deigualdad de una sociedad y cómo se mejoran estos impuestos para que aquellosque tienen mayores ingresos o patrimonios sean los que tributan en mayor proporcióny, de esa manera, fortalecer los instrumentos de redistribución del ingreso yla riqueza de los que dispone el Estado.
Entre el oficialismo y la oposición, sido ganancias y derechos de exportación hansido dos temas importantes de debate. Fernanda determinó que "en ningún caso, los críticos han pensadoen mejorar la equidad tributaria del sistema sino todo lo contrario, siempre seha pedido que estos dos tributos dejen de ser pagados por los contribuyentes y dejende ser percibidos por el Estado, lo cual significaría un enorme retroceso enmateria de equidad para nuestro sistema tributario, sería muy pernicioso parael conjunto de la sociedad porque la sociedad se vería perjudicada por esadistribución regresiva que se produciría por la eliminación de estos impuesto".
Más allá de los debates y políticos vale remarcar qué parte de lasociedad argentina percibe cambios a raíz del impuesto a las ganancias. Por sermateria de debate de tantas discusiones entre políticos y economistas, elpromedio de gente que lo cobra es bastante chico: se calcula que es el 10% delos asalariados y el 1% de los jubilados que tienen un sueldo más elevado de lanorma.






