Sociedad

Parir es morir un poco

La Asociación Parto Integral Respetado (PAR.I.R.), denuncia a los profesionales de la salud que maltratan a sus pacientes a través de técnicas invasivas, afectando la vida de las madres y sus hijos. Asimismo, piden que se reglamente la Ley 25.929 para que se respeten los derechos de las embarazadas y sus familias.

Parir es morir un poco
El Diario Sur

Usar el dolor como motor de lucha. Ese fueel estímulo de dos padres que, hace tres años, perdieron a una beba y hoydenuncian que fue por violencia obstétrica. Su batalla no se focaliza sólo endar a conocer su historia sino también en la difusión de la problemática paraque otras mujeres no sufran este tipo de maltrato. Por eso, crearon laasociación Parto Integral Respetado (PAR.I. R.), que se encarga de informar a lasfuturos padres, cuáles son sus derechos, y bogar por la reglamentación de laLey 25.929 sobre el Parto y el Nacimiento Humanizado.

"Nosotros arrancamos conmi mujer a través de una experiencia personal, el fallecimiento de nuestra hijapor un tema de violencia obstétrica extrema. El 25 de junio de 2012, nació Emilia en la Clínica Ima del barrio Once”, explicó Alfredo Aguirre, sobre el principio de la Asociación queconformó tiempo después junto a otras personas que habían sufrido el mismo problema. Su mujer,Lorena Bascha, tuvo un embarazo relativamente tranquilo hasta que fue a hacerseun control médico y le anunciaron que requería una cesárea, la cual duró mástiempo de lo normal, según denunció su marido. A ello se sumó otrairregularidad: tras el nacimiento de la pequeña, la madre pasó un largo lapso enun pasillo de la Clínica, sola, sin nadie que le explicara qué estaba pasando ycómo estaba la criatura que acababa de nacer. Luego, se enteró que la beba habíasufrido algunas complicaciones y estaba en una carpa de oxígeno, recibiendoatención especial. Los padres de Emilia, cuyo pseudónimo era "La China”,quisieron verla, se acercaron y observaron que estaba llena de tubos. Sin embargo, cuando la mamá quiso tocarla, no pudo. Lorenadenunció que "de muy mala manera” le dijeron que "no sea inconsciente y se vayade ahí”.

Después de varias horas en observación, Lorenapudo irse a su casa pero su beba seguía internada en la Clínica donde nació.Finalmente, la llamaron para darles la peor noticia: Emilia habíafallecido. "Existió un marco de violencia desde el principio hasta el final.Nos entregaron a nuestra hija en una bolsa de basura en un depósito porque laclínica no tenía una morgue o no había un lugar específico para retirar a loschicos que habían tenido algún tipo de problema”, comentó Alfredo, todavíaangustiado por esa imagen.

Luego de haber padecido esa pérdida irreparable,los papás acudieron a la Justicia pero su reclamo fue desestimado. "Iniciamosacciones legales que no prosperaron porque el fiscal que trabajaba en la causa consideróque no había pruebas suficientes como para acusar a nadie, así que eso sedesechó pero en realidad lo que pasó es que nosotros no teníamos dinero para hacer una pericia paga y nos manejamos con las pruebas que teníamos”, explicó.

Tras vivir esa experiencia, parecía que todoiba a quedar en el olvido, la beba había fallecido y no habían logrado que losjueces escucharon su queja. En lugar de quedarse con los brazos cruzados,continuaron pidiendo justicia y decidieron concientizar al resto de lapoblación. "Abrimos una página, ´justicia por La China´ que fue una especie dedesahogo personal más que nada, pero nos encontramos con un montón de gente quenos escribía, que nos llamaba y nos decía ´a mí me pasó lo mismo´. Sentimos quemucha gente no se animaba o no podía decirlo o no tenía dónde hablarlo”,comentó. "Decidimos canalizar todo eso para tratar de trabajar encontra de la violencia obstétrica, ver cada caso, cómo se podía manejar desde lojurídico y lo legal, y a nivel de la contención”.

Destacó que PAR. I. R. trabajafundamentalmente en dos aspectos: "Información como prevención y la lucha porla reglamentación de la Ley 25. 929 para que la violencia obstétrica tenga unmarco legal, ya que suele derivar en mala praxis, lo cual es muy difícil decomprobar”.

"La violencia obstétrica es toda práctica que puede realizar el personalmédico y no médico que trabaja en cualquier institución sobre la mujerembarazada. Muchas personas toman como natural un montón de prácticas médicascomo el uso del fórceps, como maniobras muy técnicas de cristal por ejemplo yno son naturales. Entonces, nosotros reclamamos el derecho de que las madresvuelvan a tener una posición, y se respete esa posición sobre prácticas quequizás no quieren o no necesitan”, expresó para aclarar que las mujeres puedendecidir sobre el tipo de tratamiento que recibirán. 

También remarcó que algunas de esas intervenciones tienen unbeneficio extra para aquellas entidades que las aplican. "Se da unamedicalización del parto porque no es lo mismo tener un parto natural que una cesárea,hace que todo tenga un costo y sea enfrentado más a nivel factoría querespetando la vida humana. Imaginate que, en la Clínica donde nació Emilia,entre el setenta y el noventa por ciento son por cesárea cuando está solamentepermitido el treinta por ciento por la Organización Mundial de la Salud”.

La Ley 25.929, que defienden desde la organización, fuesancionada y promulgada en el año 2004pero aún no fue reglamentada por lo que no está en vigencia. Alfredo explicóalgunos puntos centrales de la misma: "No se te puede realizar ninguna prácticasin tu consentimiento, o sea si a vos te van a poner oxitocina para generarcontracciones y acelerar esos tiempos, es una manera de desnaturalizar elparto, tenés que ser consultada sobre si querés eso; tenés que tener el derechoa que alguien te acompañe y todas las prácticas que hacen sobre tu cuerpotienen que ser consultadas. Esto tendría que ser difundido no al momento delparto, sino en el transcurso del embarazo, para que vos puedas tener el accesoa las decisiones que después tengas que tomar”.