REPORTAJE

Un “Maestro” del golf y de la vida

Con sus 94 años muy bien llevados, el reconocido golfista argentino repasó algunos puntos centrales de su carrera; anécdotas, aprendizajes y consejos.

Un “Maestro” del golf y de la vida
El Diario Sur

Con sus noventa y cuatro años, Roberto de Vicenzo es más queuna leyenda viva del golf; es un ejemplo de perseverancia y honestidad. A pesarde haber dejado ya hace tiempo las canchas, sigue recurriendo de vez en cuandoa ellas para pasear con algún que otro amigo golfista. No se aleja de laactualidad deportiva y sigue todas las novedades del deporte que le dioreconocimiento a nivel internacional gracias a la televisión.

Con doscientos treinta y un títulos profesionales en supoder, hay un premio que no se permite olvidar; el mismo en el que obtuvo unavictoria no reconocida debido a un error personal. Fue el Master de Augusta, enel año 1968, donde una mala anotación en la tarjeta lo privó de lavictoria.

Corría el 14 de abril, en su 45aniversario Roberto festejaba jugando la última vuelta del Masters. Estabaconfiado y creía que podía dar la sorpresa si su putter lo acompañaba. Sin sernecesaria la técnica, embocó su segundo golpe. Fue recién el en décimo séptimohoyo cuando ocurrió lo inesperado. Sucompañero de juego de aquel día, Tommy Aaron, se había pasado del Green,prestando poca atención al gran golpe de De Vicenzo. Allí fue, cuando de formainvoluntaria anotó un par en lugar del birdie correspondiente. He aquí uno desus mayores recuerdos.

"Fue entoncescuando convalidé por error un golpe de más en mi tarjeta en el hoyo diecisietey perdí toda la posibilidad de ganarlo. Cuando se detectó el problema por unamala anotación de mi compañero mi respuesta fue muy simple, les dije: ‘losreglamentos hay que respetarlos’, y acepté la derrota. Si firmás tu tarjeta con un golpe de más, no se puede sacar.Si lo haces con uno de menos, estás descalificado. La regla no admite dudas. Yola firmé con un golpe de más, el golpe se quedó en la tarjeta y no pude jugarel desempate. Siempre creí que el único tonto en esemomento había sido yo, entonces no le podía echar la culpa a otro. Hoy creo quefue esa actitud fue la que me terminó abriendo las oportunidades para viajar,me dio un reconocimiento que no habría tenido si hubiera dicho que fue trampa, terminósiendo el mejor error de mi vida”, relata con aceptación Roberto de Vicenzo,como una de las anécdotas más significativas de su carrera.

Con una mente lúcida y repleta de recuerdos,condiciones que raramente se condicen con su edad, recuerda algunas anécdotas ylogros que el golf le dejó en su vida. Su cuerpo ya no lo acompaña para poderjugar una vuelta completa, pero el carro de golf está siempre disponible parapasear por el Club de Golf de Ranelag, próximo a su vivienda. "Algunos lo toman a bien y a otros seguro losmolesto, pero todos me dejan jugar” asegura.

¿Cómo es su recuerdo el golf?

Yo prácticamente nací en unacancha de golf y hasta los 90, 92 años estuve dando vueltas por ella. Haymuchas cosas para recordar, las lindas y feas, como cuando firmé la tarjeta delmáster con un golpe de más, que me costó uno de los torneos importantes perohoy pienso que son cosas que pasan y que hay que saberlas asimilar.

¿Qué ha significado el golf en su vida?

Ha sido todo, todo lo que tengolo tengo gracias al golf, hasta mi señora, que la encontré en un club de golf.Ella se adaptó sin problemas a los ritmos del golf, donde hay competiciones entodo el mundo y siempre se juegan por separado entre hombres y mujeres. Es muydifícil que una mujer pueda competir contra un hombre en el juego por lascaracterísticas físicas.

¿Cómo la conoció a su esposa, Delia Casax?

Mi señora nació en una cancha degolf, fue la hija de uno de los encargados del campo, jugaba y bastante bien.Ahí nos conocimos, debajo de un árbol y no te cuento más qué pasó. Compartimosmás que una pasión. Me la pasabaenfrente de su ventana en las épocas en la que ella iba al colegio, nos casamossiendo muy jóvenes y desde siempre estuvimos juntos

Y usted, ¿cómo se involucró en este ámbito deportivo?

Nací cerca de una cancha de golf,en una casa con piso de polvo ladrillo, y de chico fui a trabajar para ganar unpeso diez, que servía para comprar una empanada y un peso para mi vieja. Eso lohacía desde los seis o siete años, cuando las salidas eran ser boxador,futbolista o jugar al golf. Después fui caddy de Guillermo Elizamon, de ElíasAntunez, de un montón de personalidades fuera del golf.

En todo este tiempo he ganadodoscientos y algo de torneos a lo largo del mundo, en Europa, Estados Unidos…hetenido una actuación destacada cuando el golf no era tan practicado, losprofesores de golf eran solo profesores, no eran jugadores, algo que cambió conel tiempo porque ahora son los jugadores los mismos profesores, lo que lo hacemás competitivo y difícil.

También planteó en el golf una exigencia y entrenamiento que no erausual por aquél entonces

Para mí era esencial. Vivía en ydel golf, por lo que no tenía otra cosa que hacer que ir a entrenarme ypracticar, era prácticamente un entretenimiento y una obligación al mismotiempo.

¿Cómo evalúa al mundo del golf en la actualidad?

Hay grandes figuras, grandesjugadores, que realmente hacen fruncir a la pelota de golf, le dan con todo.Han cambiado los equipos, han cambiado las pelotas, prácticamente todo. Latecnología hizo que hasta las máquinas que cortan el pasto de las canchas seanmejores, ha cambiado todo.

¿Quién es un ejemplo de esasgrandes figuras para usted?

Tiguer Woods es uno de losbuenos, pero con él hay muchos otros, es difícil decidirse por uno. Hay tantaplata en juego, que se reparten entre ellos, y un día gana uno y otro día esotro.

¿En el pasado era también una cuestión de dinero?

No, para nada. No había dinero depor medio, era muy poco, apenas si te alcanzaba para una cena, era una cuestiónde orgullo, de sentir el juego, pasión. Siempre he tenido reconocimientos entodo el mundo. Siempre andaba con una bolsa de golf y me seguía genteaplaudiéndome y alagándome. Ese es mi mayor recuerdo y premio.

¿Cuál cree que es su legado?

La buena conducta, la buenaeducación que he tenido para respetar los reglamentos, tanto del juego como losreglamentos de vida. He sido un hombre que nunca he estado abusando de cosasque no me pertenecían.

¿Es usual que se hagan trampas en este tipo de juego?

En general el golf es un juegoque no admite trampas, el que hace trampas está penado muy fuertemente yrealmente es muy difícil porque se juega de a tres personas juntas y es muycomplicado, entre dos es más posible pero no suele haber posibilidades de nojugar de manera correcta.

¿Qué tiene que tener un buen golfista?

Una cosa es hacer un deporte comosi fuera un trabajo y otra por diversión y para bajar la barriga, una cosa eshacerlo para bajar y otra para llenar. Una persona para ser golfista tiene quetener tiempo, tiene que tener pasión, algunas condiciones como sensibilidad,buena vista, caminar; porque son más de diez kilómetros si jugas bien y si jugasmal son más de treinta para hacer una vuelta de golf.

Más que un deporte, el golf es unjuego que le abre las puertas a todas las personas sin distinción de edad, sepuede disfrutar en familia, con hijos, nietos, incluso personas no videntes, nose compite contra un rival sino que se compite contra la cancha, contra unomismo.

¿Consideró en algún momento de su carrera otra profesión u oficio?

Nunca lo pensé. Era muy difícilporque mi educación fue solo hasta sexto grado y cuando uno empieza a sergrande las exigencias son mayores y para alguien que solo había terminado la secundaria era difícilbuscar otra cosa.

¿Cómo es su relación con el deporte actualmente?

Estoy fuera del mundo del golfpero sigo conectado. Lo sigo por latelevisión y a veces me da por caminar unos hoyos con alguna gente amiga, sigoconectado con el juego, es algo que no se deja. Profesionalmente se terminótodo, uno se va retirando sin darse cuenta. Llegó un momento en que pensaba ensi ir a jugar al golf y yo mismo no tenía ganas, no tenía fuerzas. La retiradano es premeditada, es prácticamente obligada.

¿Le queda algo pendiente a nivel personal o deportivo?

Yo creo que no. El golf me diograndes satisfacciones, grandes premios, me dio también medios de vida. Ha sidotodo una especie de trabajo, placentero sin dudas.

¿Qué concejo le daría a los golfistas actuales?

Si uno quiere ganarse la vida vaa tener que transpirar mucho las manos y sacarse muchos cayos, si sólo quierendivertirse tienen que centrarse en pasarlo bien, jugar con sus amigos omujeres. Hay muchas formas, quienes tienen condiciones naturales o quiénes no.Es algo que no se aprende a través de profesores sino a través de sensaciones,y uno puede llegar a vivir de lo que le gusta.

Situado entre los grandes del deporte, a la altura de DiegoMaradona, Carlos Monzón, Guillermo Vilas o Juan Manuel Fangio, fue reconocido aniveles internacionales como uno de los más grandes golfistas. Con sus noventay cuatro años, es una leyenda viviente, que comparte a diario anécdotas yrecuerdos de su vida en el golf.

Con una carrera irrepetible de doscientos treinta y un torneosganados, ya sus piernas no le permiten jugar seguido. No obstante, una estatuade tamaño natural lo recuerda en el municipio bonaerense de Berzategui,reconocimiento de sus logros y su esfuerzo.

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