NACIONAL- SOCIEDAD

Cuerpo de acero, corazón de miel

No necesitó ser Campeón del Mundo para atraer multitudes y convertirse en ídolo popular. Vivió como quiso, murió por sentirse inmortal.

Cuerpo de acero, corazón de miel
El Diario Sur

Oscar Natalio "Ringo” Bonavena. Una figura clásica. Undeportista que hizo historia. Arriba del ring, supo destacarse por sus golpesatinados que le trajeron varios títulos y reconocimiento. Ganó muchas peleasaunque perdió la más aclamada, con Alí. Fuera del campo de acción, tambiénsabía moverse: tenía muy buena oratoria y una astucia para responder a losmedios; la misma que sobresalía a la hora de molestar a sus contrincantes.Nació en la calle y murió en el mismo lugar pero en Estados Unidos, en laspuertas de un prostíbulo.

Nació el 25 de septiembre de 1945, en Boedo. Era hijo de unalavandera y un conductor de trenes. Su infancia transcurrió más en la calle queen otro lugar. En sexto grado, abandonó el colegio y comenzó a trabajar. "Detanto repetir, casi me caso con la maestra”, mencionó aluna vez con tonoburlesco sobre sus dificultades a la hora de estudiar. En un primer momento,era repartidor de pizzas aunque la gente creía que tenía otra vocación. Susconocidos le decían que por su contextura debía ser boxeador. 

Oriundo de Parque Patricios, el club de sus amores eraHuracán. Allí comenzó su carrera como boxeador pero, si no hubiera sido ese sudestino, hubiera sido ese mismo lugar porque esa era la camiseta queidentificaba a Ringo como a ningún otro. "Si fuera futbolista, jugaría paraHuracán y de ´fulbá centro´, bien en el medio del área, aunque sea zurdo. Seríauna especie de líbero. Me gustaría enfrentarme contra tipos grandotes. Primero,evitar el caño, después el amague, después que me pase, y si me falla todo eso,lo corro y le doy una piña. De esa manera, los delanteros no harían goles”.

Su inicio en el boxeo fue en 1958, a los trece años. Un añodespués, ganó su primer torneo amateur y en dos años alcanzó dos coronasSudamericanas, en campeonatos consecutivos. En 1963, protagonizó uno de loshechos más polémicos de su carrera: durante una pelea le mordió la tetilla a sucontrincante, Lee Carr, de San Pablo. Bonavena fue expulsado, de manera queperdió la pelea, y sancionado por la Federación Argentina de Boxeo. Ante estasituación, enojado, decidió probar suerte en uno de los lugares más famosos porsus boxeadores, Estados Unidos.

Hasta 1965, el joven argentino se especializó en Nueva York,a la espera de su debut, que tuvo lugar en el Madison Square Garden. En elprimer minuto, en el primer round, Ringo acertó una seguidilla de golpes que nole dieron respiro a su contrincante y lo derrotaron. Sin embargo, su primera rachade suerte lo abandonó ante Zora Folley,con quien Ringo perdió su primera pelea.  Luegode eso, retornó a Argentina con menos ego del que llevaba cuando se fue al paísnorteamericano.

A su vuelta, Ringo comenzó a "perseguir” a Gregorio Manuel "Goyo” Peralta. Campeón Argentino, gozaba de reputación yfama dentro del ámbito deportivo y fuera de él ya que era muy querido por lagente. Con su habitual palabrerío y facilidad para provocar, el recién llegadologró captar la atención del referente del boxeo nacional.

El4 de septiembre de 1965 se produjo el emblemático choqueen el Luna Park. Ambos contrincantescaptaron las miradas del público en igual medida: Bonavena fue abucheado portodo el estadio mientras que Goyo fue ovacionado. A casi dos minutos del quinto round, Bonavenaganó la pelea y se consagró como Campeón Argentino. Al otro día, con su traje ysu corbata fina, salió a caminar por su barrio para que la gente vea que él eraun ídolo popular. "Siempre me paso por el café del barrio. Ahí están losmuchachos de siempre, esos que conozco de cuando no era nadie y siguen siendolos mismos tipos desinteresados”. Así era él.

Su apodo, aquella denominación que lo acompañó toda sucarrera y fue central para la construcción de su personaje, nació por unaconfusión: una fan de Los Beatles lo llamó "Ringo Star” por las calles de NuevaYork. A ello se sumó un gran paso por los espectáculos y los medios. Yapopular, eran habituales sus presentaciones en una TV todavía inocente, grabódiscos, hizo famosos "los fideos de doña Dominga" y fue personaje deuna farándula porteña que recién iniciaba su desarrollo hasta lo que hoy seconoce.

El 10 de diciembre de 1968, tuvo una chance por el títulomundial en Nueva York ante Joe Frazer, con quien perdió por puntos en quince saltos.Tiempo después, enfrentó a Cassius Clay. En ese momento, Ringo ya tenía sesentay ocho peleas en su haber, con cincuenta y ocho victorias, nueve derrotas y unempate, pero no pudo ser, Clay lo venció por KO reglamentario.

En 1970, Ringo pisó Estados Unidos una vez más paraenfrentar a uno de los boxeadores más reconocidos a nivel mundial: MuhhamedAlí. Primero hubo una conferencia de prensa, en la que, Ringo se llevó todoslos premios: atrapó la mirada de los oyentes y humilló a su contrincante, quientambién era conocido por defenderse muy bien en la oratoria. La pelea fue esemismo año, el 7 de diciembre. Asistieron 19.417 espectadores al Madison ydejaron en taquilla 615.401 dólares. Mientras, los argentinos estabanparalizados frente a la televisión y,los menos afortunados, con la oreja pegada a la radio.

La pelea fue como una película de suspenso. Alí marcó el ritmo con sus piernas y su jabfue imparable aunque Ringo tenía puntería con su cross de izquierda. Muhammadsumaba ventajas por la precisión del "uno-dos" hasta llegar al novenoround; el que todos esperaban por la promesa que había hecho: "Noquearé a Ringoen el noveno. Se burló de mi gente y me llamó Clay, mi nombre del pasado”.

Bonavena, con su cross de izquierda, conmovió a Alí y locolgó del encordado en una situación dramática que puso al ex campeón mundialcerca del KO. Alí había caído por un empellón en los primeros segundos de esteasalto sin recibir cuenta del árbitro Mark Conn, que fue testigo de unintercambio de impactos electrizante en donde el argentino desbordó y se llevóla mejor parte. Pero no pudo rematar ni escribir la gran historia.

Con sus movimientos y golpes audaces, Alí se mantuvo firme,y supo estirar la pelea hasta el roundquince. Y allí, gracias a su cross de izquierda, aprovechó la desesperación deRingo por buscar el KO, derribándolo en tres oportunidades, con la complicidadde Conn, que jamás se atrevió a enviar a Muhammad a un rincón neutral luego decada una de las caídas. Después de eso, Bonavena tuvo su épica derrota. "¿Quepodía haber terminado de pie con Alí? Puede ser, pero ése era mi verdaderosueño y, por lógica, los sueños también a veces terminan mal. Fue mi pelea,aunque haya sido derrotado”.

Al poco tiempo, Ringo, "calentón”, soberbio, seguro de símismo, comenzó a buscar la revancha con Alí pero no pudo ser.

Bonavena había sido vendido por su apoderado en EstadosUnidos a Joe Conforte, un comerciante famoso en Estados Unidos por abrir elprimer prostíbulo legal de Nevada, en 1972. Se sabía que tenía estrecharelación la mafia de San Francisco y la familia Bonano de Nueva York. Elempresario sabía poco de boxeo y no tardó en notarse, prometió combates quenunca concretó hasta que, ya desinteresado, le pasó la tutela de Bonavena a suesposa Sally, mujer de sesenta y cinco años. Conforte y Sally estaban separadospero eran socios. Sally y Bonavena se hicieron amigos. Ellos decían que eransólo eso, para todos los demás eran amantes. A ello se suma otra figura clave: RossBrymer, el guardaespaldas de Conforte y matón a sueldo.

Bonavena había peleado contra Joyner. Tras el triunfo, se lovio en una fiesta, en la cual discutió con Brymer. En la celebración, Ringo habría alardeado deser el dueño del rancho y Conforte habría respondido: "Con mi mujer hacélo quieras pero no te metas con mis negocios". Y le prohibió volver alMustang Ranch, advirtiéndole que no podía garantizarle que no corriera peligro.El día siguiente, el 16 de mayo de 1976, el tráiler donde vivía Bonavenaapareció incendiado. Ringo tenía pensado volver a Buenos Aires pero el fuego sehabía llevado su pasaporte. Bonavena fue a buscar a Brymer pero no lo dejaronentrar al prostíbulo. Oscar bajó de su auto y, a los gritos, anunció que iba aentrar de cualquier manera. John Coletti, otro guardaespaldas de Conforte, lepidió que se retirara. Fue inútil. Un balazo le destrozó el corazón y allíquedó, en el medio de la calle. Coletti miró a su derecha y ahí estaba Brymer,con el arma a la altura de su cadera. Luego se metió en la cocina y comenzó acomer cereales con leche. "¿Por qué lo hiciste?”, le preguntó un empleado, JimPeri. "Le dije que se quedara quiero. Metió la mano en la bota, tenía un arma.Entonces le tiré”, fue la respuesta. En verdad, sí se encontró un 38 en la botaderecha de Oscar, lo que no se entiende porque él era zurdo. Ante la policía, Brymerdijo que no tuvo intención alguna de matar a Bonavena, sino de ahuyentarlo.Finalmente le dieron dos años de cárcel. Con una fianza de 250 mil dólares,quedó en libertad.

Mientras Ringo perdía su último round, a unos 20 milkilómetros de distancia, en Sudáfrica, vía cable coaxil, el recordado relatorde boxeo Osvaldo Caffarelli trasmitía por Radio Rivadavia cómo otro grande delring, Víctor Galíndez, combatía a todo coraje contra Ritchie Kates, defendiendoel título mundial medio pesado. Depronto se hizo un silencio en medio de la transmisión radial: "Tenemos queinformar que Ringo Bonavena murió hoy en Nevada, estamos todos consternados,esperamos que haya más precisiones al respecto", dijo el conductor con lavoz entrecortada por la emoción.

En Argentina, eran los años malos. Recién se empezaban asentir las tristezas de la dictadura y del "no te metas, no salgas”. Sinembargo, el pueblo se opuso a la restricción para darle un último adiós alboxeador. 150.000 personas lo despidieron en el Luna Park.

"¡Somos del barrio, del barrio de La Quema, somos del barriode Ringo Bonavena!”, todavía se escucha hoy. El legado sigue intacto. Elemblemático boxeador continúa recibiendo homenajes: de músicos, de su queridoclub y, por supuesto, de los jóvenes deportistas que sueñan con parecerse algigante de Boedo.