ESTEBAN ECHEVERRÍA

El relojero del pueblo

Con setenta y tres años, Carlos Roldán es el relojero histórico de Monte Grande. Lleva más de cinco décadas en el oficio y dice que “Aún le queda mucho por hacer”.

El relojero del pueblo
El Diario Sur

Hay trabajos que son para toda la vida, oficios que se convierten enuna pasión y no pueden ser reemplazados por ningún otro. Este es el caso deCarlos Roldán, el relojero más conocido de Echeverría.

Su local llamado "Santa Teresita”, se encuentra en la calle Arana  esquina Alem, justo enfrente de la estaciónde Monte Grande. Si bien hace quince años se instaló definitivamente en estelocal, los vecinos de la zona lo reconocen por la dedicación con la quetrabaja.

"Tenía solamente doce años cuando empecé a aprender el oficio. Soñabacon ser tornero, era la moda en ese momento pero surgió la oportunidad y memetí de lleno en la relojería” cuenta mientras sonríe recordando las viejasépocas. "No me costó aprender y hasta dejé de jugar a la pelota por estetrabajo. Me dio y me sigue dando mucha satisfacción lo que hago, tal es así,que tengo 73 años y sigo”.

Logró poner su primera relojería en el año 66, cuando tenía tan soloveintitrés años. Estaba sobre la calle 9 de abril, del otro lado de laestación. "Digo que fue mi primer local aunque era un pequeño porche, unagalería, pero era suficiente espacio para comenzar con mi emprendimiento.Siempre voy a recordar que una de las personas que más me ayudo fue Domingo DiNenno, un gran amigo, también, de Monte Grande”.

El tiempo pasó, y Carlos se fue trasladando de lugar, llevando consigoese oficio que tantas personas le permitió conocer. "Mi trabajo me dio laposibilidad hacerme muchos conocidos, y creo que es una de las mejores cosasque me pasó. La gente es muy buena y cálida conmigo y eso es impagable”.

Pero el trabajo no es lo único que llenó de felicidad de esterelojero, supo conformar una familia que lo acompaña en todo momento, dos hijosy una esposa que son el sostén de Carlos. "Hace cincuenta años que estoy casadoy tengo dos hijos maravillosos.  Los dostrabajan conmigo, me ayudan y comparten esta pasión. Además tengo nietos ybisnietos”.

A principios del 2000, Roldán se trasladó hacia la calle Arana ydebido a que  se encuentra en el centromismo de Monte Grande, las reparaciones y ventas aumentaron.  "El dueño de la mueblería "El Rosarino” (otrolocal emblemático del partido”), me ofreció el local y la posibilidad de que meubique acá y realmente considero que fue una bendición.

Cuando recién me estabainstalando, la gente pasaba y me deseaba suerte, capaz no me conocían perovenían a saludarme”.

Carlos es un histórico de Echeverría, a pesar del tiempo y de losaños, no baja los brazos y cada día está más comprometido con su trabajo, unaactividad que lo llena de gratitud. "Estoy muy contento, tengo unafamilia hermosa y la relojería me encanta. Todavía me quedan muchas metas por cumplir”.