UNICEF emitió su informe sobre el Estado Mundial de la Infancia. En el 2017, el eje del mismo es Niños en un mundo digital, en el que examina las formas en que la tecnología digital ha cambiado las vidas de los niños.
Según los datos publicados, los niños y adolescentes menores de 18 años representan 1 de cada 3 usuarios de internet en todo el mundo, y los jóvenes son el grupo de edad más conectado: el 71% está en línea, en comparación con el 48% de la población total.
Además, cada vez son más los menores que tienen un teléfono inteligente propio. Esto alimenta la cultura del dormitorio, por lo que el uso es cada vez más personal y privado, lo que dificulta el control de los padres sobre el contenido al que sus hijos acceden.
Para bien o para mal, la tecnología digital es un hecho irreversible en nuestras vidas. En un mundo digital, nuestro doble desafío es saber cómo mitigar los daños y maximizar los beneficios de internet para cada niño, dijo Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF.
En cuanto a las cosas buenas que aporta la conectividad, el informe resalta que esta brinda oportunidades de aprendizaje y educación, acceso a la información sobre problemáticas de cada comunidad y su posible solución, y oportunidades económicas creando nuevos puestos de trabajo como también formación profesional.
Sin embargo, no todos tienen acceso a estos beneficios, ya que un 29% de los jóvenes en todo el mundo (unas 346 millones de personas) no tienen acceso a internet, lo que crea una nueva línea divisoria de oportunidades. Además, el 56% de los sitios web están en inglés, y muchos chicos no logran entender el contenido o no les resulta relevante.
UNICEF indica que solo la acción colectiva por parte de los gobiernos, el sector privado, las organizaciones infantiles, la docencia, las familias y los propios niños puede ayudar a asegurar la igualdad de oportunidades en el espacio digital y a hacer que sea más seguro y más accesible para los niños.
Internet fue diseñado para adultos, pero los niños y los jóvenes lo utilizan cada vez más, y la tecnología digital afecta cada vez más sus vidas y su futuro. Por ello, las políticas, las prácticas y los productos digitales deberían reflejar mejor las necesidades, las perspectivas y las opiniones de los niños, expresó Lake.






