Ayer en comisiones se aprobó el dictamen para tratar en la Cámara de Diputados la reforma del sistema previsional que ya fuera aprobada en el Senado, previo a la asunción de los nuevos legisladores.
Con la nueva ley, los haberes de los jubilados y pensionados tendrán una nueva fórmula de ajuste que en principio reduce en un 8% lo previsto con la fórmula anterior.
Para enero y febrero el ajuste se condice con la fórmula actual, y la reforma comenzará a partir de marzo.
Quienes cobren $10.000 al día de hoy, comenzarán a cobrar en marzo con un aumento del 5,7%, contra el 14,5% que se debería cobrar con la fórmula actual. En junio recibirán un nuevo aumento del 5,4%, otro del 4,7% en septiembre, y del 3,8% en diciembre, siempre respecto de los haberes del trimestre anterior.
En números concretos, con la nueva fórmula, en marzo pasarán a cobrar $10.570 contra los $11.450 que hubieran cobrado con la fórmula actual. En junio subirá a $11.141, y recién en septiembre alcanzarían los $11.664. La fórmula actual proponía un nuevo ajuste en septiembre que llevaría esa suma a $12.423, por lo que se seguiría perdiendo todavía. El último ajuste, del mes de diciembre alcanzaría los $12.108, todavía sin llegar al aumento de septiembre de la fórmula actual.
En concreto, a lo largo del 2018, si no se modificara la fórmula un jubilado que cobra $10.000 por mes terminaría cobrando $138.392 anuales. En cambio, si finalmente diputados aprueba la reforma propuesta por el gobierno nacional, quien hoy gane $10.000 mensuales alcanzará a fin de año $132.233. Esto equivale a $6.159 que cada jubilado perderá a lo largo del 2018.






