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Fútbol y alcohol: un debate que renace

El consumo de bebidas alcohólicas está prohibido en los partidos de fútbol argentino. Sin embargo, una empresa de cervezas es es principal sponsor de este deporte. Una contradicción que suma una página más a su historia.

Fútbol y alcohol: un debate que renace
El Diario Sur

Que el fútbol es un negocio, no es ninguna novedad. Esa frase, que tanto se repite, es una de las que más representan a ese mundo. Hoy por hoy, es uno de los ambientes donde más dinero se mueve, no sólo por la venta de jugadores, sino también en cuanto al patrocinio. 

Desde 1978, año en que aparecieron las primeras publicidades en las camisetas, las empresas se han interesado cada vez más en los clubes, al punto que hoy los ingresos por patrocinio representan un 22%, según un estudio de Arklems.

Dentro del rubro Alimentos, uno de los más importantes, se encuentran las marcas de bebidas alcohólicas, que si bien no figuran a nivel clubes si lo hacen a nivel general. La marca de cerveza Quilmes, principal auspiciante de la AFA y la Selección desde hace 20 años, se convirtió en el principal sponsor de la Superliga, y el torneo adquirió el nombre de “Superliga Quilmes Clásica”.

Aquí surge una contradicción: de acuerdo al reglamento de la asociación madre del fútbol, está prohibida la venta de bebidas alcohólicas en estadios y cercanías durante los partidos. ¿Cómo es posible que la AFA le de espacio a una empresa de la industria del alcohol, si su consumo en el ambiente no está permitido?. Walter Martello, Defensor adjunto del Pueblo, señala esta paradoja y muestra algunos datos sobre la publicidad del alcohol.

Según un informe de Ad-Media y la central de medios Mindshare, en el 2016 la industria de las bebidas alcohólicas destinó el 84% de la publicidad a la televisión. En segundo lugar, se destinó a los medios digitales, en los cuales en el 2014 se incrementó un 91%. Estos dos canales son los más utilizados por los jóvenes, quienes consumen todos los contenidos que allí se muestran.

Si a eso se le suma una relación con el deporte más importante de Argentina, la combinación puede generar en un problema: Martello advierte que la publicidad “tiene el potencial de mostrar al consumo como socialmente deseable, o para promover actitudes a favor del alcohol, de reclutar nuevos bebedores e incrementar la ingesta entre bebedores actuales”.

“Todos reconocemos que la publicidad puede ser asimilada por grupos especialmente vulnerables como los jóvenes, en los que pueden favorecer la adquisición de modelos nocivos de consumo de alcohol. Por otra parte la escasa información objetiva sobre drogas institucionalizadas como el alcohol o el tabaco, de la que adolece la población en general favorece la aceptación de los mensajes emitidos desde el ámbito publicitario”, señala el Defensor adjunto.