Acoso virtual y persecución

La nueva metodología que preocupa a las mujeres

Mensajes de Facebook, Twitter, Instagram o WhatsApp. La violencia contra las mujeres relacionada con la tecnología es un hecho cotidiano en la vida y experiencia de muchas mujeres y niñas en todo el mundo. Cómo manejar este fenómeno.

La nueva metodología que preocupa a las mujeres
El Diario Sur

Es innegable que la tecnología atraviesa las relaciones de la sociedad.  En el último tiempo, el mundo virtual dejó de ser un lugar sencillo, de fantasía para convertirse en una parte real y concreta, en la cual ocurren y se reflejan los hechos, ideas, percepciones y sentimientos que nos envuelven y acompañan.En el último tiempo, comenzaron a surgir casos de acoso y persecución hacia las mujeres a través de las redes sociales. El miedo, la tristeza y la paranoia copan la escena.De esta forma constatamos que la violencia contra las mujeres relacionada con la tecnología es un hecho cotidiano en la vida y experiencia de muchas mujeres y niñas en todo el mundo. Las mismas formas de discriminación de género que configuran las estructuras sociales, económicas, culturales y políticas reales se reproducen -y a veces se amplifican- en diferentes plataformas digitales.La violencia contra las mujeres en internet está rodeada de un cierto halo de impunidad, dada principalmente por la poca importancia que las autoridades, tanto policiales como en las fiscalías, dan al tema. Que la vida de una mujer se vea arruinada por el acoso y el hostigamiento emocional y psicológico constantes, parecería no conformar un caso de interés para que actuara la justicia. Tampoco que las imágenes o videos caseros compartidos en una relación de intimidad circularan libremente por cuanto foro, red social o celular tuviera a mano el victimario, como venganza personal, lista para arruinar la reputación de su ex-mujer.Muchas mujeres han visto derrumbarse la normalidad de sus vidas, sus carreras profesionales, sus empleos, incluso su permanencia en un vecindario. En los testimonios recogidos, un porcentaje importante de sobrevivientes de estas situaciones pensó en suicidarse por la desesperación, la vergüenza, incluso el pánico provocado por la circulación de estas imágenes y videos íntimos. Fue sólo con el apoyo de amistades y de profesionales, además de mucha fortaleza  personal, que lograron superar estas situaciones de violencia virtual extrema.En el caso de la Argentina, debe decirse que tiene 30 años de atraso en materia de delitos relacionados con la informática. Y de la misma manera, marcó alarmantemente la importancia de una regulación urgente de tipo penal para todos los casos en que el derecho a la intimidad, a la imagen, al bienestar y a una vida sin violencia –entre tantos otros- fueran ultrajados, corrompidos, acechados.En este punto reside el primer gran obstáculo para considerar el delito de "acoso virtual”: Si el Código Penal Argentino no condena la violencia psicológica cualquiera sea no hay entonces inmediatez legal para lograr la respuesta punitiva por parte del Estado frente a la violencia psicológica específicamente perpetrada a través del uso de las redes sociales.Trabajar por la igualdad entre mujeres y hombres implica terminar con los preconceptos y los juegos de poder. Hay mucho por derribar y también por superar para crear condiciones que permitan  erradicar todo tipo de violencias de  los espacios donde actuamos.Conceptos claves del acoso:– PROTECCIÓN DE DATOS: derecho a decidir sobre la propia información personal.– CIBERBULLYING o CIBERACOSO: agresión psicológica, sostenida y repetida en el tiempo, perpetrada por los sujetos contra su pareja o ex pareja, utilizando para ello las nuevas tecnologías a través de plataformas o sistemas virtuales.– SEXTING: envío de mensajes de texto vía SMS, MMS o similares, de imágenes tomadas por el agresor o grabados por la protagonista de los mismos de carácter sexual desde dispositivos móviles de comunicaciones, con el fin de dañar el honor e imagen de la mujer.– STALKING o ACECHO: forma de acoso a través de las TIC’s que consiste en la persecución continuada e intrusiva a un sujeto con el que se pretende establecer un contacto personal contra su voluntad.– GROOMING: conjunto de acciones deliberadas con carácter de engaño deliberado por parte de un adulto de cara a establecer lazos de amistad/ confianza con un niño o niña en Internet, con el objetivo de obtener una satisfacción sexual particularmente, mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor.El acoso en números:El 27 por ciento abandonó su activismo en líneaUn 25 por ciento decidió confrontar con el agresor o los agresoresUn 25 por ciento se organizó para protestar públicamente, denunciar y buscar estrategias legales para accionar contra los agresores.Un tercio de las menores de 30 años, un cuarto de las de menos de 40 y 17 por ciento de las mayores de esa edad decidieron no callarse y utilizar también los espacios digitales y el real para denunciar lo que consideraron un ataque a su libertad de expresiónEL CASO ECHEVERRIANO"Como me negué a verlo, me empezó a llamar a la madrugada y a decirme cosas desubicadas".Indignación, enojo, preocupación, son algunos de los sentimientos por los que está atravesando esta joven echeverriana. El caso comenzó a viralizarse a través de Facebook en las últimas horas.El Diario Sur pudo contactarse con esta chica de 24 años, quien contó su testimonio pero pidió que se proteja su identidad, por tal motivo, será llamada "Marianela"."Soy fotógrafa y hace unos días este chico me contactó para hablar del trabajo, de la posibilidad de hacer un book de fotos. Me pidió que le pasara mi número de celular para mandarme un audio de voz y de esa forma explicarme cuál era su idea".Sin embargo, desde ese momento comenzaron los problemas. "Empezamos a hablar y enseguida noté que sus intenciones eran otras. Me decía que era muy linda, que me quería conocer. Me llegó a decir que trabajaba en un hotel de Capital y que si quería nos podíamos a reunir ahí".Marianela dejó de responderle los mensajes y eso lo enfureció aún más. "Me hizo innumerables videollamadas, las cuales rechacé. Me hacía sonar el celular a las tres, cuatro de la mañana".Ante las constantes negativas por parte de esta joven oriunda de Monte Grande, el joven le dio un ultimátum. "Me dijo que no quería más excusas, que me tenía que ver sí o sí. Entonces yo eliminé el mensaje. Cuando me desperté esta mañana tenía cientos de llamadas. Lo bloquee y me mandó mensajes de texto sumamente ofensivos".El denunciado se llama Leonardo Quintana y según lo que indica su cuenta personal de Facebook, vive en Villa Lugano. Marianela decidió entonces llamar a su compañía de teléfonos para pedir bloquear este número y de esa manera evitar que continúe el acoso, pero desde la empresa le dijeron que esto es imposible. "Ahí te das cuenta que estamos desprotegidas. Nadie te da una respuesta" afirmó la joven.