Elías Fernández Pato dejó su Galicia natal en 1949,escapándose del servicio militar, con una carta en mano para emplearse en laBodega Peñaflor de Buenos Aires. Se instaló en Barracas y, contra todo lo previsto,comenzó a trabajar en la Papelera Argentina, ubicada en Bernal.
En 1955, cansado de ese empleo, decidió iniciarse como paragüero,inducido por sus primos. Durante dos años fue vendedor ambulante en Ensenada,Berisso y La Plata y en 1957 tomó las riendas y abrió su propio negocio de composturay venta de paraguas, sombrillas, abanicos y bastones, en Independencia 3910,Boedo.
Hoy, Elías tiene 85 años y 62 de profesión. Su local siguefuncionando pero a pocos metros del primero, en la esquina de Independencia yColombres. Para alegría de sus clientes que sostienen que ya no quedan lugarescomo ese, continúa en el barrio, de la mano de su hijo Víctor, por quien elnegocio lleva ese nombre.
"A fuerza de estropear paraguas aprendí a arreglarlos. Loshacíamos para la eternidad, podían durar hasta 50 años, admitió este artesano quienaseguró que, desde hace veinte, la producción mundial la maneja China. Sinembargo, cada mañana sigue yendo al sótano, donde montó su taller, a hacerreparaciones y, a veces, valiéndose de repuestos antiguos, confecciona uno a sumanera, que no tendrá competencia con el "made in China.






