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Dificultad para conseguir talles: Argentina duplica el promedio mundial de obesidad

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el sobrepeso y la obesidad ya son una pandemia a nivel global. Las cifras de nuestro país no escapan a esa tendencia y los adultos jóvenes se muestran como los más damnificados.

La  obesidad  es  el  trastorno  metabólico  más  frecuente  en  la  clínica  humana.  En  los  países industrializados,  las  condiciones  de  vida  actuales  permiten  una  alimentación  abundante  y variada  a  sectores  cada  vez  mayores  de  la  población,  al  mismo  tiempo  que  se  incrementa  el sedentarismo, lo que favorece que el número de personas obesas se multiplique.

En  tan  sólo  dos  años,  la  cantidad  de  personas  que  pesan  más  de  lo  que  se  considera saludablemente creció en todo el mundo, aproximadamente, en 100 millones. Las cifras de la Argentina  no  escapan  a  la  tendencia,  ya  que  el  23%  de  los  adultos  y  el  6%  de  los  chicos  son obesos. El promedio en el resto del globo, en cambio, es del 12% y el 5%, respectivamente.

En la región, nuestro país se ubica detrás de México y Venezuela en la prevalencia de obesidad en los adultos, pero después de México, Brasil y Venezuela cuando se trata de los más jóvenes.

Según  los  datos  arrojados  por  los  estudios,  la  sobrealimentación  puede  tener  lugar  en cualquier  época  de  la  vida,  pero  su  influencia  es  mayor  si  se  inicia  en  edades  tempranas.  La nutrición durante la infancia ha adquirido gran relevancia en los  últimos años, al demostrarse que  un  porcentaje  significativo  de  niños  obesos  evolucionan  a  adolescentes  obesos  y  adultos obesos. Las dietas ricas en grasas y en carbohidratos pueden favorecer la obesidad.

Estos  números,  con  índices  tan  altos,  y  demuestran  que  del  sobrepeso  se  pasa  a  la  obesidad con una gran facilidad.  Al mismo tiempo, se demuestra que las mujeres se ven más afectadas por  estas  complicaciones  en  comparación  con  los  hombres  y  esto  se  debe  a  cuestiones psicoemocionales.  "Las  mujeres  tienen  una  mayor  tendencia  a  canalizar  el  estrés  y  las angustias a través de la comida. El hombre, por el contrario tiende a canalizarlo por otras vías", afirma Andrea Miranda, médica nutricionista.

Cantidad, calidad y actividad física

Esas tres reglas parecen ser la clave para salir de esta situación. Moderar la cantidad de comida que  se  consume  diariamente.  Controlar  la  calidad  de  la  misma,  y  sobre  todo,  moverse.  "La OMS  dice  que  no  alcanza  con  hacer  dos  o  tres  veces  por  semana  actividad  física,  sino  que  se requiere de manera regular teniendo en cuenta la cantidad de horas sedentarias que tenemos y el estrés en el que se vive", dijo Miranda.

Para la experta, estos son algunos de los factores desencadenantes de dichas cifras:

- Mucho acceso a alimentos de mala calidad debido a la industrialización

- Tener al delivery siempre a mano

- Muchas horas de trabajo sedentario

- No se fomenta la actividad física

- No se respetan los horarios de las comidas y por ende, se "devora" en la cena

- La comida como centro de reunión. "Hay que relacionarnos desde otro lugar"

Las personas aún tienen dificultades para conseguir talles:

La Ley de Talles fue sancionada en el año 2009 y reglamentada en el 2012. Pero de poco sirve la  letra  de  la  ley,  si  no  se  cumple. Una  encuesta  realizada  por  especialistas en  el  tema  afirma que  el  40%  de  los  consumidores  tiene  dificultades  para  encontrar  ropa  de  su  talle  en  los locales y a su vez, un 60% experimenta esta situación de manera frecuente o muy frecuente. Según la norma, los comercios de venta de indumentaria de la ciudad de Buenos Aires tienen que garantizar un mínimo de 8 talles, salvo en los casos que se trate de productos discontinuos o  en  liquidación.  Para  el  2018,  el  abastecimiento  ya  debería  haber  cubierto  el  50%  en  firmas pequeñas y el 75% en medianas y grandes. En Monte Grande, por ejemplo, hay un único local que tiene talles que van desde el 40 hasta el 72.  Las  prendas  no  solo  están  a  la  moda  sino  que  además  ofrecen  trajes  de  baño,  bikinis  y tanquinis.  Además  ofrecen  el  servicio  de  una  modista  en  el  caso  de  que  se deba  modificar  la vestimenta y así poder dejar lo más conforme a sus clientas. La  vestimenta  no  es  la  única  complicación  por  la  que  deben  atravesar  las  personas  con sobrepeso,  las  salidas  y  los  viajes  en  transporte  público  también  representan  un  problema. Muchas veces, precisan de dos asientos para poder estar cómodos y pocos son los lugares que ofrecen  este  servicio.  Consultado  por  esta  problemática,  desde  el  teatro  Greison afirman  que cuando  se  realiza  alguna  muestra  de  colegios  o  clubes,  donde  el  público  necesita  estar sentado,  las  personas  con  esta  enfermedad  son  muy  bien  recibidas  con  asientos  aptos  para ellos.

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