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El escándalo de Triaca puso el foco sobre el personal doméstico: el 72 % está en negro

El Ministro de Trabajo insultó a su empleada y luego se conoció que la había ubicado en un sindicato. El sector es uno de los peores pagos y sus integrantes presentan altas tasas de pobreza.

El ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social protagonizó esta semana un escándalo que lo dejó al borde de la salida del Gobierno. Primero circuló un audio en el que insultaba con mucha violencia a su empleada doméstica, Sandra Heredia. Luego se conoció que Triaca la había nombrado como delegada del Sindicato de Obreros Marítimo Unidos (SOMU), luego de su intervención por parte de la Justicia. Nunca quedó aclarado si la mujer estaba registrada como trabajadora o si el empleo en el SOMU era una forma de que perciba haberes por las tareas que hacía en la casa del ministro. 

El "Triacagate" -que en cualquier país con una mayor calidad institucional hubiera redundado en una inmediata renuncia del ministro- puso también el foco sobre la situación del personal doméstico: un sector muy amplio del trabajo, con altísimas tasas de empleo no registrado y de pobreza. 

Según se desprende de la Encuesta Permanente de Hogares que cada trimestre lleva adelante el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, hay 1.600.000 trabajadores en el servicio doméstico, de los cuales el 97 % son mujeres. Ese número representa un 8 % del empleo total y más de un 17 % del empleo femenino en el país. 

La última Encuesta Permanente estima que el 72 % del empleo doméstico no está registrado. En la medición anterior, la cifra "en negro" había sido del 70 %, lo cual podría mostrar una preocupante tendencia a "no blanquear" el servicio doméstico. 

El salario por horas del personal (la ley marca un piso de $ 75 pero se respeta poco porque la mayoría del sector está en negro) es apenas un 44 % de la media nacional del trabajo. Y además, el índice de pobreza en los hogares en los que al menos un integrante de la familia trabaja como personal doméstico es del 42 %, muy por encima del 28 % en el país. 

Las conclusiones que arrojan los números son preocupantes. En principio, el 17 % de las mujeres que trabajan están sometidas a un sector de malas condiciones laborales, poca seguridad y salarios pobres. 

Y el otro punto clave es que llegue a representar el 8 % del trabajo en el país. En los países desarrollados los índices también marcan una alta feminización y los salarios también son bajos respecto a otras actividades, pero no llegan a explicar ni el 2 % del empleo. En Argentina, la solución debería pasar porque otros sectores de la economía absorbieran trabajadores del empleo doméstico. 

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