Peligrosa obsesión

Adolescentes entre la moda de la comida sana y la presión por mostrarse en las redes

Lejos de los padres los adolescentes cambian sus hábitos muchas veces guiados por el entorno de amigos y no por un profesional.

Adolescentes entre la moda de la comida sana y la presión por mostrarse en las redes
El Diario Sur

Que la publicidad penetra en las conductas de las sociedades por sus gustos es un concepto conocido. Pero ahora cada vez ataca más a un público vulnerable y dispuesto a seguir los pasos que las grandes marcas difunden: los millennials. 

El bombardeo de publicidades de trajes de baño, el furor de subir en redes sociales fotos de cuerpos "perfectos" (muchas veces retocadas con Photoshop o con filtros) y la moda de la comida sana que llegó hasta los lugares de veraneo hacen que tanto mujeres como varones con tendencia a caer en un trastorno alimentario, probablemente lo hagan. 

Jugos energéticos, ensaladas, barritas y muchos más negocios saludables que antes no existían, le ganaron la pulseada de la oferta de venta en la playa, a los clásicos pirulines o barquillos. La actividad física por la playa se sumó a la rutina juvenil, que hasta algunos llegan a contratar a un  personal trainer o un hotel que incluya un muy buen gimnasio 

Un factor que puede incidir negativamente en este grupo es cuando los adolescentes veranean con sus pares, sin ningún tipo de control parental o adulto. En esos casos, existe una mayor probabilidad de que una restricción progrese y pueda precipitar una descompensación. 

Realizar un plan alimentario para descender de peso puede ser una actitud completamente saludable. Pero hay personas que tienen ciertos componentes psicológicos que hacen que a partir del inicio de una dieta restrictiva (una ingesta inferior del valor calórico que necesitás o simplemente la prohibición de las cosas ricas) se dispare la necesidad de hacer la dieta perfecta y si no lo logran, surgen sentimientos de fracaso, frustración, enojo e irritabilidad. 

Las redes sociales son una herramienta de comunicación muy peligrosa para la propagación de los trastornos alimentarios. "Instagram generó mucha más obsesión, también en los varones. Primero porque no sabés si la foto que ves es verdaderamente real. Las chicas muestran que tienen la panza chata, cola y tetas. Y no todas pueden tener ese cuerpo. Hay una tendencia a mostrar los cuerpos y la ilusión de un cuerpo perfectible. Eso también construye la ilusión de un cuerpo ideal y les pesa especialmente a las adolescentes, que están forjando su personalidad. Y la tiranía del like hace que estén pendientes de si les gustan o no a los demás", cuenta María Teresa Panzitta, psicóloga especialista en trastornos alimentarios del Hospital Durand. 

Vacaciones aptas para Instagram 

La elección del punto de vacaciones y con quién también es un debate entre el grupo de amigos. Además de discutir precios, viajes y días, los millennials incluyen el factor “instagrameable”. La presión de las redes sociales también los vuelca por la elección de lugares que les den paisajes o momentos para realizar historias en Instagram, pero no cualquiera, sino populares que sumen seguidores.  

Los puntos a tener en cuentas son los paisajes, los after, paradores que brinden música y bebida hasta el atardecer y que sean concurridos. Muchas marcas tuvieron en cuenta esté consumo de millennials para preparar ofertas que sean atrayentes. 

Una de las marcas presentes en la costa es Sol, la cerveza de origen mexicano que busca transmitir el Espíritu Libre. Con sus ya tradicionales After Sol, esta vez edición Summer, convoco a más de 2.000 jóvenes durante las dos ediciones que se hicieron en Haras Santa Maria, Mar del Plata. El objetivo de Sol es poder brindar experiencias de las que los asistentes formen parte. Así, pueden expresar su arte en murales comunitarios, intervenir sus looks con barberos y peluqueros e incluso hacer pruebas en los half de skate y slacklines.