La Justicia argentina le concedió la prisión domiciliaria a un coreano acusado por violencia de género por sus problemas para alimentarse y para comunicarse con sus custodios en la localidad de Puerto Madryn, Chubut. La defensa del hombre alegó que la comida que recibía en el centro penitenciario no era de su consumo habitual y que le generaban malestar estomacal, por lo que había perdido 14 kilos. Su dificultad se agravaba por su desconocimiento del idioma e incapacidad de plantear sus necesidades.
Hwang Doo Jin se encuentra imputado por intento de homicidio tras haber golpeado de forma desmedida a su expareja, según la versión presentada por la fiscalía que se opuso a la medida para beneficiar al acusado. El hecho habría ocurrido en Febrero de este año en el barrio Solana de Puerto Madryn. Los gritos de la mujer alertaron a un vecino quien se acercó a ayudarla y fue quien llamó a la policía.
Finalmente la Justicia de Chubut le otorgó el arresto domiciliario por cuestiones humanitarias tras la argumentación de que no podían desconocer la dificultad que tiene para comunicarse con el personal policial así como con el personal médico, y también que las circunstancias físicas y de salud, han variado notablemente.






